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Hay ocasiones en que la sed de ilusiones, habitualmente infinita, se siente limitada, como esta noche en la localidad de San Juan, Argentina, cuando el equipo de futbol nacional que sigue atravesando por la estimulante “era Duarte”, salte a la cancha para enfrentar a la tropa que se mueve alrededor de Lionel Messi, considerado el Alejandro, el Julio César o el Napoleón del futbol, el más grande símbolo de lo grandioso…Se dice que mientras el balón esté girando, la pasión se convierte en llamas y los sueños se revisten de atrevimiento sin medida, existirá la esperanza. Pero la realidad, cuando nos abruma con su peso, golpea la fantasía. La pretensión del cuadro pinolero es realizar una buena presentación desde nuestra óptica, evitar cifras escandalosas, dejar testimonio de haber obtenido mejoría en su funcionamiento. El mismo propósito de Bolivia frente al campeón mundial Francia hace unos días en una derrota tolerable y hasta festejable 0-2.

Llorente en pantalla

En los deportes ocurren milagros, es cierto, pero ocasionalmente. Y hay milagros de diferentes tamaños. Derrotar a los equipos de Haití y Jamaica, en duelos de trascendencia por la importancia de los resultados, no fueron milagros, sino pruebas fehacientes de la evolución del futbol pinolero. Ganarle a Estudiantes de la Plata en 1966, sí lo fue, independientemente de tratarse de un amistoso, como el de esta noche, que obviamente tiene un mayor significado…La presencia de Messi y ser Argentina el rival, le otorga al partido tal importancia, que atrapa la atención de muchos, ansiosos seguramente por ver lo que puede ofrecer Nicaragua, mientras ven correr a Chavarría, maniobrar a Barrera, resistir a Copete, Quijano y Rosas, y atajar a Llorente.

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Este tipo de partidos, como en los tiempos de Mayorga y Dubois, es para el lucimiento de los arqueros. Así ocurrió cuando vino el Botafogo y otros equipos suramericanos en los años 60.

Lionel Messi, el goleador argentino. Foto: Archivo/ END

Argentina no bromeará

Es también un partido liberado de exigencias para el equipo pinolero. No se espera una hazaña, pero hay mucho interés en observar el funcionamiento colectivo frente a un rival de nivel superior, que como Francia, no estará interesado en pisar el acelerador, sino en mostrarse de cara a la Copa América.

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Estudiantes vino de vacaciones, Argentina tiene otro compromiso, enfrentar a Nicaragua siendo sometida a un juzgamiento, es decir que también tiene interés en evitar cuestionamientos…Los pinoleros van a estar en acción entre jugadores que los han visto en otra órbita. Ese es un factor de crecimiento en el momento histórico de un juego que va a ser recordable por siempre…Además de Messi, estarán Ottamendi, Tagliafico, Agüero, LoCelso y DiMaría, sin duda, a simple vista, un reto desproporcionado. Argentina viene de clavarle 5-0 a Newells y el técnico Scaloni espera dejar una mejor impresión frente a los nicas. Sin excederse, pero sin bromear.

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¿Qué recuerdo quedará?

El show es Messi por supuesto. Lo es en todos lados y con cualquier uniforme. Pero al igual que todos, con la Copa América en la vuelta de la esquina, habrá cuidado.

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El riesgo de lastimarse es el mismo que en otros juegos y es lo que los gauchos tratarán de evitar. No van a multiplicar esfuerzos en diferentes gestiones, aunque sin descuidar utilizar los espacios, quizás más amplios, para el manejo de balón y fabricación de oportunidades…¿Qué recuerdo quedará?: Un marcador decente, un gol nica, una enorme posibilidad malograda, o una atajada memorable. Sería formidable. Ese es el gran incentivo para Llorente en la cabaña; Quijano, Copete, Montenegro y Rosas atrás defendiendo Troya de Aquiles; López y Punyed tratando de contener el oleaje; Barrera, Bonilla y Chavarría en proyección y Betancur en la zona en que crujen los huesos.