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Ni ese inmenso Stephen Curry que vimos correr incansable y frenéticamente de un lado a otro, saltar, quitarse marcas, disparar desde las posiciones más incómodas y aportar 47 puntos con 8 rebotes y 6 asistencias, pudo evitar el colapso de los Warriors en el segundo duelo de la final NBA 2019, ganado por los Raptors 123-109, aprovechando la ausencia de dos grandes tiradores, Kevin Durant y Klay Thompson, que no hubieran permitido esa derrota por 14 puntos, y la de Kevon Looney de reconocida utilidad.

Pueden agregar que Iguadola tuvo que dosificar sus esfuerzos y que DeMarcus Coussins fue tragado por las sombras del Oracle Center. ¿Hay algún equipo que pueda sobrevivir contra tantos factores adversos? No contra estos Raptors que se compactan alrededor de Kawhi Leonard y que supieron distribuir su efectividad entre el accionar de Kyle Lowry, Patrick Siakam, Marc Gasol, Danny Green y Fred VanVleet, para no soltar las riendas en ningún momento con parciales de 36-29, 24-23, 36-31 y 27-26.

Inevitable desgaste

Aún atravesando por esa gran noche, Stephen Curry sufrió una pérdida de voltaje en el segundo cuarto, acompañado por el “as de espadas” de los Raptors Kawhi Leonard. En los primeros 9 minutos de los 12 a disputarse en ese período, ambos estuvieron sin puntos después que Curry había registrado un inicio huracanado con 17 en el primer cuarto… Pronto nos percatamos que no se trataba de un duelo Raptors-Warriors, sino de Curry contra el mundo.

Obviamente el desgaste físico le pasó factura y el técnico Kerr, piadoso, lo envió al banco en los últimos dos minutos cuando ya no quedaba nada por discutir… Los Raptors llegaron a tener ventaja de 13 puntos (55-42) en el segundo tiempo, antes del 60-52 en la mitad del recorrido. Desplegando una intensidad que llenaba la cancha, Curry eliminó todos los sistemas de contención que le colocaron, pero constantemente falló desde posiciones claras, incluso en la pintura. Los apoyos de Draymond Green y de Iguodala fueron limitados.

No hubo forma de pelearles

Thompson masticaba uñas en el banco, sobre todo, cuando después de realizar recortes que llevaron la diferencia a 7 puntos 66-59 y 78-71, los Raptors volvían a despegarse. Curry acertó 14 de 31 disparos, con 13 de 14 en libres y 6 de 15 en triples.

Solo Lebrón contra los Warriors marcó más puntos con un equipo perdedor con 51, pero con mejor acompañamiento… Junto con una ofensiva colectiva mejor orientada, los Raptors contaron con Ibaka en los tapones y VanVleet en los quites y desbordes sorpresivos. En medio de su propia confusión, los Warriors tuvieron 16 pérdidas de balón, la mayoría de alto costo, en tanto Leonard como casi siempre, fue el mejor de los Raptors con 30 puntos, 7 rebotes y 6 asistencias. Lowry colaboró con 23 incluyendo 5 triples rompecorazones, Siakam 18 y Gasol 17. El equipo de Toronto sabía que Curry no les podría arrebatar ese juego que les coloca en ventaja 2-1. Esta noche es la cuarta batalla.