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Es difícil encontrar a alguien que piense en una milagrosa remontada de los Warriors en esta final de 2019 en la NBA, aún regresando a las brasas Kevin Durant. Su última señal de vida frente a estos Raptors tan compactos y jefeados por un excepcional Kawhi Leonard, fue la ventaja de 4 puntos en la mitad de recorrido del cuarto duelo, después de haber estado adelante por diferencia de 13 (25-12), dando la impresión de haberse fortalecido lo suficiente con el regreso de Klay Thompson. Pero en la segunda mitad, sin el espectacular Curry del juego 3, ahora reducido a un simple mortal, y con Thompson tratando de forzar su golpeada maquinaria muscular para un rendimiento mayor que sus 28 puntos incluyendo 6 triples, fueron arrollados por un equipo que pisó el acelerador a fondo con Leonard marcando 36, agregando 12 rebotes, 5 triples y cero pérdidas de balón, respaldado por Serge Ibaka, Patrick Siakam, Kyle Lowry, Marc Gasol y el lesionado VanVleet.

La pizarra 105-92, lo dice todo en el que pudo haber sido el último juego de los Warriors en Oakland, antes de trasladarse a San Francisco.

Mas allá de Durant

El único regreso de 1-3 que se registra en 34 ocasiones, es el de los Cavaliers en el 2016 contra los Warriors de la cifra récord de 73 triunfos, sin contar con Durant. Eso fue posible porque LeBron James pareció una fotocopia de Hércules cortando las cabezas de la Hidra de Lerna. El mundo del baloncesto no podía creerlo, sobre todo por el nivel del rival. Lo curioso, es que en la final de la Conferencia del Oeste en esa misma postemporada, los Warriors borraron un 3-1 doblegando al Thunder de Oklahoma con los temibles Durant y Russell Westbrook… “No estamos muertos” advierte el batallador Stephen Curry, consciente sí de estar a la orilla de la fosa, jugando en la casa de un adversario inspirado y destructivo.

El problema de los Warriors está más allá del retorno de Durant, sin seguridad del rendimiento que puede ofrecer. Iguodala sigue batallando con problemas musculares, Thompson no está plenamente restablecido y Coussins ya no tiene tiempo de acercarse a lo que era, por lo menos en esta postemporada. Además se necesita un mayor aporte de Draymon Green. No pueden salir del hoyo dependiendo solo de Curry, quien decreció en el juego 4.

 

Demasiado que corregir

Tres factores negativos han taladrado dramáticamente las posibilidades de los Warriors: la pobre efectividad en su canasteo, aún desde la pintura y con posiciones claras; las alarmantes pérdidas de balón, 17 en el último partido; y la falta de puntería en la búsqueda de triples, antes su mejor arma, 8-27 en la derrota 105-92, con 6 de Thompson y solo 2 de Curry…Lo de poder ver en acción a Durant no es seguro. Algunos expertos que han seguido paso a paso su proceso evolutivo, lo descartan. Obviamente haber perdido el aporte de un jugador como Durant, quien en esta postemporada marcó 50 y 45 contra los Clippers y 46 frente a los Rockets, antes de quedar fuera en el sexto duelo, habiendo sido un seguro productor de 30 o más, abrió una grieta por la que se está escapando la búsqueda de una cuarta corona en cinco años…Se trata de ganarle tres seguidos a estos Raptors que le apretaron el cuello a los Bucks, recortando a Antetokuompo. Uno piensa, descarten eso.

La final podría terminar hoy en Toronto, si Leonard continúa jugando un baloncesto casi perfecto, con el título de Más Valioso en el bolsillo.