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El 31 de mayo, cuando los Reales de Kansas City decidieron subir a Cheslor Cuthbert desde Triple A, donde el nicaragüense promediaba 310 puntos y sumaba 35 carreras impulsadas, además de ocho jonrones en 51 juegos, pocos se atrevieron a pronosticar que en respuesta al nuevo reto, Cheslor sostendría en Grandes Ligas el mismo ritmo ofensivo, a tal punto de registrar en sus primeros nueve juegos un accionar de .314 en average, con el agregado de ocho remolques y tres cuadrangulares, protagonizando así un despegue que ilusiona e invita a creer en sus posibilidades de establecerse como titular. 

Consciente de tener una oportunidad de lujo que podría ser el inicio de una ruta que lo conduzca hacia el establecimiento que tanto ha buscado, Cheslor procuró impresionar desde el principio y lo consiguió bateando de hit en los primeros siete desafíos y conectando tres jonrones en los primeros seis. Si bien es cierto, su accionar no ha incidido en los resultados de su club, que solo ha ganado uno de los nueve partidos jugados desde que llegó el nica, sus cifras lo convierten en protagonista dentro de una organización que está entre las diez con más bajo promedio ofensivo y con menor cantidad de carreras impulsadas. 

El reto, sostenerse

Con el trabajo hecho en las series contra los Vigilantes de Texas, los Medias Rojas de Boston y los Medias Blancas de Chicago, Cheslor ha confirmado que puede rendir en la MLB como lo hizo en Triple A, además, ha vuelto a dejar claro que de contar con suficiente tiempo de juego, sus resultados pueden ser mejores, como los que obtuvo en la campaña del 2016, cuando disputó 128 juegos y registró su mejor temporada desde que debutara en el 2015.

De tal forma que superado el desafío de resolver con alta calificación la prueba de volver a Grandes Ligas, escenario en el que había jugado por última vez el 14 de mayo de 2018 antes de debutar este año, a Cuthbert le queda un reto quizá mayor: sostenerse al nivel mostrado hasta ahora para preservar su puesto. Su prioridad debe ser mantener ese perfil de pelotero siempre útil, para que una vez vuelva Hunter Dozier, el antesalista indiscutible, los Reales le garanticen un lugar en la alineación, ya sea como primera base o bateador designado.  Como en otras ocasiones, a lo largo de su carrera, su permanencia dependerá de su enfoque y consistencia.