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No importa que el futbol sea considerado una caja de sorpresas. Es difícil, poco probable, incluso un atrevimiento sacar a Brasil del grupo de favoritos para ganar una Copa del Mundo o una Copa América, torneo que se inicia hoy con Brasil como local enfrentando a Bolivia, rival temible en la altura de La Paz, pero manso cordero a nivel del mar. Antes de ser eliminado en la fase de grupos del Mundial de 1966 en Inglaterra, Brasil, ganador de dos copas consecutivas, se encontraba entre los favoritos.

Ese naufragio fue insospechado. En el Mundial de 1974, después de su tercera corona en México 70, y sin Pelé, el ¡Cuidado con Brasil! volvió a aparecer en pantalla, pero el equipo del scratch fracasó. Antes del Mundial del 2002, Brasil clasificó con un futbol cojeante, evitando ser eliminado en Suramérica. No se podía creer y se coronaron por quinta vez. Así que, pese a las ausencias de Neymar y Vinicius, no es extraño comprobar que el respeto por el futbol brasileño se mantiene. Está entre los favoritos, sin perder de vista a Uruguay, Chile y Argentina, con Colombia elevando su puño.

Una buena mezcla

En el actual paralelogramo de fuerzas cuesta señalar un favorito claro y prudentemente será necesario esperar los primeros juegos para poder disponer de puntos de vista más precisos. Lo de Brasil es tan enigmático, que los expertos señalan a Coutinho, el devaluado jugador del Barcelona, que a ratos dio la impresión de estar jugando vendado con el equipo blaugrana, como una figura que puede brillar con la intensidad necesaria.

Podría ser, porque la mayoría de jugadores brasileños, impredecibles, registran constantemente actuaciones contrastantes. Con Allison en la puerta, Brasil presenta un equipo de gran madurez como Casemiro, Danny Alves, Thiago Silva, Felipe Luis, Firmino, Fernandinho y Gabriel Jesús, mezclados con jóvenes impetuosos del calibre de Neres, Militao y Arthur. Era un torneo apropiado para Vinicius, pero Tite prefirió convocar a William como reemplazo de Neymar. Las dos últimas finales Argentina-Chile, han dejado a Messi y sus compañeros, metidos en un embudo, masticando las fresas de la amargura. No parece ser esta Argentina, pese a LoCelso “rimando” con Messi, un equipo para coronarse.

Así está cada grupo

Como invitado está Catar, el ganador del continente asiático, acompañado de Japón, veloz y penetrante, pero los reflectores van hacia el Uruguay de Luis Suárez, Godin y Gímenez, como pilares fundamentales, equipo que hace unos días golpeó en la mandíbula a Panamá. No se puede dejar de seguir las huellas de Chile con Alexis Sánchez aparentemente restablecido y vale la pena observar a Colombia, pimienta pura, capaz de ejercer gran presión…

En el Grupo A, Brasil salta al tapete como favorito, con Bolivia último y Perú tomando el reto cada vez más exigente que plantea Venezuela; en el B, protegido por la reputación que Messi se ha encargado de sostener en los últimos torneos incluidos copas, Argentina es el señalado, pese a las dudas que lo rodean, y detrás Colombia, Paraguay y Catar o Catar y Paraguay; en el C, Uruguay o Chile, aguijoneados por Ecuador y Japón. Este es el grupo de duelos más equilibrados. Volver a considerar a Messi un factor para agrandar a Argentina es una insistencia desgastada.