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Paciencia, divino tesoro. No la tienes cuando la desesperación por ganar un campeonato te empuja a precipitaciones que muerden drásticamente tu futuro, como les está ocurriendo a los Lakers, evidentemente preocupados por fortalecer el entorno de LeBron James, después del naufragio de la chavalada en la pasada temporada. Eso explica por qué no han titubeado en entregarle a los Pelicans de Nueva Orleans a Brandon Ingram y Lonzo Ball de casi 22 años, y Josh Hart de 23, todos etiquetados como futuras estrellas, más tres selecciones de primera ronda, por Anthony Davis. Es muy factible que Davis y LeBron formen una pareja infernal, pero... ¿ceder tanto potencial en pleno proceso evolutivo? Recordemos cómo insólitamente, a media temporada, los Lakers le regalaron prácticamente a un prospecto de 21 años como es el croata Ivica Zubac de 2 metros 16 centímetros, a los Clippers, a cambio de –saben quién- Mike Muscala. Si la contratación de LeBron obligaría a desmantelar el futuro de los Lakers de esa forma, no la hubieran hecho. No se trataba de “tener a LeBron vale más que una misa”.

Un cáculo errado

Con LeBron fuera de combate durante 17 juegos seguidos, después de una desproporcionada victoria sobre los Warriors el 25 de diciembre 127-101 y el agregado un partido más sin el astro, los Lakers que terminaron con 37-45 no levantaron cabeza pese a los esfuerzos de los chavalos respaldados por algunos veteranos, recomendados por James, que no consiguieron ser incidentes. El cálculo sobre el progreso al mismo tiempo de Kuzma, Ingram, Hart, Ball y Zubac, resultó errado. El potencial estaba ahí, pero necesitaban más tiempo y la dirigencia de los Lakers –tanto como James sentado en los últimos partidos de temporada- estaba apurada en busca de resultados. Fue entonces que se comenzó a darle forma a la captura de Davis, buscado por tantos equipos, y se mostró interés por Jimmy Butler. El periodismo de Los Ángeles que tanto había soñado con el salto a la notoriedad de los jóvenes, se concentró en la posibilidad de un trío LeBron-Davis-Butler, capaz de asegurar el regreso a los Playoffs y pelear el Oeste.

 

Walker en pantalla 

Los Pelicans con los derechos a posición de selección en los drafts pueden terminar riendo de último con el crecimiento de Ball, Ingram y Hart, sin el alto costo económico de Davis, en tanto los Lakers, estimulados por las dificultades de los Rockets y las heridas de los Warriors, permanecen en busca de un tercer tirador establecido y aparece en pantalla Kemba Walker, del equipo de Charlotte, con un excelente 25.6 de promedio en puntos en la recién finalizada temporada. Walker sería una gran opción como tercer hombre, pero los Lakers no quitan su mirada de Kyre Irving, tan funcional. El objetivo es la búsqueda de un campeonato restaurador, en un momento en que los Clippers estaban atrapando mayor interés en la afición de Los Ángeles con su mejor accionar y mayores proyecciones. Se trata de construirle un equipo realmente competitivo a James, aunque eso cueste sacrificar tanto futuro después de regalar en forma imperdonable a Zubac, el croata. Ya veremos si estos Lakers en proceso de urgente reconstrucción son capaces de regresar a la cima.