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Con dominio del balón, pero sin capacidad para generar opciones legítimas de gol, Nicaragua cayó 0-2 ante Haití en otro juego en el que las carencias defensivas dieron pase al derrumbe de una selección incapaz de reinventarse ante el caos. La misma falta de profundidad ofensiva y de seguridad en la zaga que propiciaron la derrota frente a Costa Rica, fueron vistas contra Haití, una fatal repetición de males, cuyo resultado fue la eliminación de la Copa Oro 2019.

Aunque suene extraño, Nicaragua se presentó al duelo con una llamativa propuesta: presionaba las salidas del rival con efectividad y cuando tenía el balón conseguía avanzar con seguridad. No lograba generar opciones peligrosas, pero enviaba señales de un futbol serio ante un rival potente y rápido. Era esa versión de juego que ilusiona y que en otros duelos ha dado resultados positivos. Con tal inicio, el reto era mantener el ritmo en busca de dominar y tener chance de marcar.

Fue así como en el minuto 17 se produjo la primera de las dos grandes oportunidades de los nicaragüenses en todo el partido. Juan Barrera logró recuperar un balón poco después de la media cancha y de inmediato se la envió a profundidad a Renato Punyed, quien apareció por la banda derecha y envió el centro a Jorge Betancur, el delantero que apenas pudo sacar un disparo tímido que el portero haitiano atrapó sin incomodarse.

Con el marcador en contra, Nicaragua empezó la segunda parte enfocada en dominar el balón y lo consiguió. EFE/END

Cede la defensa, caen dos goles

Poco después, Haití aprovechó las flaquezas defensivas de la selección nacional y en un tiempo relativamente corto puso el 2-0 que rompió ilusiones en el cuadro nicaragüense.

El primer tanto llegó en el minuto 22, cuando Duckens Nazon pudo moverse tranquilamente con el balón frente a los defensores nicas, sin que estos lo presionaron, lo que aprovechó para enviarle un pase preciso a Steeven Saba, quien ante la pasividad de la zaga azul y blanco gozó de tiempo y espacio para visualizar la portería nica y sacar desde fuera del área un disparo potente, con el que venció el inútil vuelo de Henry Maradiaga. El 1-0 era una amarga realidad.

Seis minutos más tarde, Luis Fernando Copete cabeceó en el área haitiana tras un tiro de esquina, haciendo pasar el balón muy cerca de la portería custodiada por Johny Placide. Acto seguido, al intento de empate forjado por Nicaragua, Haití respondió con un segundo gol que sepultó esperanzas. Todo comenzó con un desborde por la banda izquierda protagonizado por Ettien Jr., quien luego de una triangulación con Nazon se burló de dos defensores en el área de Nicaragua y disparó rasante, corriendo con la fortuna de que el balón se encontró con los pies de Manuel Rosas y luego entró en la portería nica. El 2-0 fue un autogol letal.

 Nicaragua se presentó al duelo con una llamativa propuesta: presionaba las salidas del rival con efectividad . EFE/END

Un equipo que no intimida

Con el marcador en contra, Nicaragua empezó la segunda parte enfocada en dominar el balón y lo consiguió; pero sin la capacidad de proyectarse al área rival con verdadero peligro. Las estadísticas reflejan a un equipo nicaragüense con una posesión de más del 60%, pero carente de opciones reales de gol, tan así que en la portería haitiana Placide pareció un espectador más. Pese al dominio del balón, difícilmente se vio a Nicaragua próxima al gol.

Caso contrario ocurrió con Haití, que cuando lograba tener el balón, a base de velocidad, conseguía fabricarse espacios. No dominaba el encuentro, pero cuando tenía la posibilidad metía miedo con sus desbordes y su tercer gol pareció inminente en casi toda la segunda mitad del encuentro. Al final, el duelo no sufrió más cambios en el marcador, pero el 0-2 fue suficiente para acabar con el sueño de Nicaragua de avanzar a la siguiente ronda.