•  |
  •  |
  • END

¡Cuántas veces hemos creído estar exagerando sobre Vicente Padilla!. En medio de tantas discusiones, podemos llegar a pensar: No, no es tan bueno como creemos y como lo graficamos desde nuestras butacas de cronistas. Y cuando revisamos sus cifras, sentimos que nuestro convencimiento sobre su nivel de competencia y la valoración de sus facultades, flaquea.

“No me explico cómo un pitcher con más de 5.00 en efectividad, pueda tener ese material. ¡Qué difícil es batearle!”, dijo de Vicente Padilla al Boston Globe ese fiero artillero de los Medias Rojas que es Kevin Youkilis, en estos momentos peleando el liderato de bateo de la Liga Americana.

Y agregó: “Claro que es un buen pitcher. Es uno de esos tipos capaz de dominar un partido en cualquier momento, y cuando logra llegar a ese punto, no se puede hacer mucho contra él”.

¡Cómo nos rehidratan, revitalizan y reconstruyen esas frases!. No lo decimos aquí, empujados por el fanatismo y el deseo; lo dicen allá, en el dogout de uno de los equipos de bateo más poderoso en el béisbol, integrantes de un line-up limitado a sólo 4 hits por el pitcheo de siete entradas realizado por Padilla el domingo. Y uno piensa: si lo dicen ellos, luego no andamos desorientados.

“Padilla merece el crédito. Su bola rápida estuvo funcionando y logró anular nuestro bateo. Da la impresión que no pusimos lo mejor de cada uno en los turnos al bate contra él”, manifiesta Mike Lowell, en la nota firmada por Adam Kilgore.

“Queríamos batearle temprano indudablemente, y tuvimos oportunidad de hacerlo, pero él respondió ponchando a Jason Bay y sacando los outs importantes”, admitió, resignado, el timonel de Boston, Terry Francona.

¿Qué es lo bueno de todo esto? La valoración que de Padilla hacen grandes equipos, porque un buen cierre de temporada, proyectado hacia la Agencia Libre, le proporcionará buenas oportunidades. No de un contrato tan grande como el que tiene, pero sí con opciones favorables, próximas a los ocho millones, que es lo que cobran Erick Bedard y Cliff Lee.

El domingo, y durante la temporada, Padilla ha sido más que Matzuzaka, tanto en cifras como en poder. El japonés registró disparos de 94 millas, y el nica movió el velocímetro hasta las 96 en varias ocasiones. Es obvio que su hombro se encuentra en buen estado.

Padilla que realizó 98 lanzamientos, aseguró no haber estado tratando de impresionar a los Rangers que lo pusieron en oferta, porque ese tipo de pensamiento lo saca de concentración en el juego. “Muchas veces, eso te pone nervioso y afecta el trabajo”, dijo el nicaragüense. “Pero parecía que tenía que demostrar algo”, apunta en su nota, el cronista Jeff Wilson en el Star-Telegram.


dplay@ibw.com.ni