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“Espero ganar el juego de las Futuras Estrellas”, dijo Dennis Martínez cuando se le confirmó que sería el mánager del equipo de la Liga Nacional, sin sospechar entonces que quedaría a dos out de la victoria y que tras un súbito resurgir de su rival tendría que conformarse con un empate a dos carreras en ocho entradas. No ganó como esperaba, pero como timonel al frente de un grupo de jóvenes talentosos desempeñó un destacado papel en un escenario de lujo.

En el Progressive Field, casa de los Indios de Cleveland y el centro donde se dieron cita los mejores prospectos del beisbol, el desafío permaneció empatado a cero carreras durante el primer tercio, con Dennis y su homólogo, el legendario Jim Thome, empezando a mover piezas y a probar estrategias diversas en busca de tomar ventaja en la pizarra.

Dennis al frente

El primero en conseguir tal objetivo fue el nicaragüense, quien vio a sus dirigidos ponerse al frente del marcador 2-0 en el cuarto capítulo.  Las carreras fueron producto de una ataque de cuatro imparables salidos de los maderos de Carter Kieboom, Alec Bohm, Taylor Trammel  y Dylan Carlson.

La entrada pudo ser más productiva para el equipo de la Liga Nacional, sin embargo, Trammel, caracterizado como un corredor con velocidad por encima del promedio, intentó robarse el home plate y fue puesto out en una jugada cerrada, que a mi parecer debió ser decretada como quieto. Ese atrevimiento del prospecto estadounidense acabó con la posibilidad de anotar más carreras teniendo las bases llenas y dos out en la pizarra. Dennis, en el dogout, seguro lamentó esa decisión.

Sin embargo, desde entonces y hasta el sexto capítulo no hubo mayor desborde ofensivo que el protagonizado por la tropa de “El Presidente”, como le llamaron a Dennis durante su carrera de 23 años como lanzador de Grandes Ligas. Fue a base de un picheo dominante que el equipo del nicaragüense avanzó hasta el séptimo inning con la victoria en el bolsillo. Nada parecía incomodar a los bien valorados prospectos al mando del granadino.

En el Progressive Field, casa de los Indios de Cleveland y el centro donde se dieron cita los mejores prospectos del beisbol. AFP/END

Dennis, con su experiencia de casi 4 mil episodios lanzados a lo largo de más de dos décadas jugando al máximo nivel  y con los debidos reportes de cada jugador en sus manos, no tenía hasta entonces problemas para manejar a un cuerpo de lanzadores con especial talento. Su abridor fue Ian Anderson, de los Bravos de Atlanta, luego siguió con Dustin May (Dodgers) para el tercer episodio, en el cuarto mandó a Anthony Kay (Mets), para el quinto usó a Sixto Sánchez (Marlins), a quien después llegó a retirar del montículo para dejar que Devin Williams (Cerveceros) se encargara del último out del inning. En el sexto capítulo su lanzador fue Adrián Morejón (San Diego) y el séptimo, el supuesto último del juego, se lo confió a Ben Bowden (Colorado).

Final dramático

Esa última decisión de traer a Bawden para cerrar el desafío no resultó acertada para Dennis, pese a que seguramente la tomó, considerando que el joven lanzador es el prospecto número 16 de los Rockies de Colorado y que en Triple A este año lanza para 1.47 y salva 20 juegos en igual número de oportunidades. El asunto es que  Bawden no llegó en su mejor versión y fue la víctima del jonrón de dos carreras con el que Sam Huff, prospecto de los Vigilantes de Texas, que este 2019 lleva 21 cuadrangulares en Ligas Menores, empató el encuentro de forma dramática.

En ese momento, el mánager de la Liga Americana, Jim Thome, un miembro del Salón de la Fama, que conectó 612 jonrones en 22 años como ligamayorista, estalló en júbilo, mientras Dennis rascaba su cabeza y aturdido por el impacto de lo fatal, pensaba en cómo salir del apuro y evitar que lo dejaran tendido en el terreno. 

La última decisión de traer a Bawden para cerrar el desafío no resultó acertada para Dennis. AFP/END

Fue entonces que convencido de que Bawden no tenía nada que ofrecer, trajo con dos corredores en circulación al colombiano Luis Patiño, prospecto de los Padres de San Diego y quien luciendo agigantado cerró el episodio sin permitir mayor daño y hasta lanzó el octavo, que al persistir el empate en la pizarra, fue el último del encuentro.

La imagen de Dennis

Las veces que se le pudo ver en la pantalla, Dennis lució bromista en el dogout, pero serio cuando la ocasión lo requería. Se le vio animando a los jóvenes peloteros en todo instante, y una de las imágenes suyas de mayor impacto fue cuando en el último episodio entró para animar a Patiño ante la serie amenaza producida por la ofensiva rival. “Ese que viene es un buen bateador, pero no por eso vamos a tenerle miedo. Vamos a fajarnos con inteligencia”, dijo Dennis, y para su fortuna el prospecto hizo el trabajo y el partido terminó en un empate 2-2.

Así fue como Dennis dirigió su primer partido en un escenario tan luminoso como el Juego de las Futuras Estrellas de la MLB. En Cleveland ya tienen otro recuerdo de “El Presidente”.