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¿Qué ha pasado con los sensacionales Magic de Orlando, decapitadotes de Celtics y Cavaliers en la Conferencia del Este, y dos veces victimarios de los Lakers en la temporada regular? ¿Dónde está “Superman” Howard, el mismo que fue capaz de 40 puntos y 14 rebotes contra los Cavaliers, empujando al temible LeBron James hacia el abismo? ¿Alguien lo vio en el Staples Center mientras los de Orlando perdían los dos primeros juegos de la final, el primero de ellos por paliza?
Dwight Howard tiene 23 años, luego, está comenzando a hacer historia, y encontrarse debajo de los reflectores, en el centro del escenario, con todas las miradas siguiendo cada uno de sus movimientos, parece haberlo afectado tanto como una fuerte dosis de “kriptonita”, un veneno para el Superman de las historietas, que perdía todos sus poderes y quedaba expuesto al riesgo.

Howard ha sido algo real, tanto en la temporada como en los playoffs, pero se ha desvanecido en la final, y los de Orlando necesitan urgentemente de su impulso y de su incidencia, para poder salir del hoyo, con la serie 0-2, y eso es algo que intentarán hoy jugando en casa, en un momento en que Rashard Lewis y Hedo Turkoglu han conseguido hacerse sentir, esperando más aporte de quien ha sido calificado como “Superman”.

Los Lakers, en tanto, sin llegar a impactar, han tenido lo mejor de Kobe Bryant en el primer juego, y una gran demostración de la utilidad de Pau Gasol en la segunda batalla, para conseguir esa ventaja súper-presionante. Ganando uno de los tres juegos en Orlando, los Lakers regresarán a Los Ángeles con mucho a su favor, pero tal como han estado las cosas, no se puede descartar su coronación como visitantes. A menos que el entrenador de Orlando, Van Gundy, haga algo de brujería. Ya veremos qué pasa hoy.