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Mientras salía del estadio de los Bravos de Atlanta, trataba de ordenar mis ideas entre la polvareda de recuerdos recientes. Acababa de escuchar al asesor técnico del equipo nacional, Darin Van Tasell, decir en su encuentro con los periodistas: "Señores, los felicito porque han visto el mejor juego del torneo olímpico de beisbol. Pueden seguirlo disfrutando mientras recuerdan lo que pasó”. Hinchado de orgullo, el gran soporte de Julio Sánchez, apenas exageraba. Habíamos presenciado un partido terriblemente difícil para los dos equipos, que tuvo de todo: bateo grueso, picheo enérgico cuando se necesitaba y beisbol ágil en la defensa.

Y digo que hubo picheo pese a los 6 jonrones -5 de Cuba- y los 25 hits -13 de nosotros-, porque se cortaron posibilidades con mucha autoridad en medio de la agresividad que podía desbordarse antes de quedar sellado ese 8-7 humeante.

Vimos de todo y mucho

Escribí emocionado: No pretendo discutir si el marcador fue objetivo, ni restarle mérito al siempre temible equipo cubano, ni sobredimensionar un esfuerzo pinolero próximo a la epopéyico, pero no siento que se perdió...¿Querían agresividad al bate contra los campeones olímpicos, de copa y mundiales? Pues la tuvieron, y sostenida. Cuatro veces Nicaragua estuvo adelante en la pizarra...¿Picheo de retención? Claro que se vio, pese a los 5 jonrones, aunque parezca un contrasentido. Asdrudes primero, Varela después y Corea reaccionando a los jonrones de Linares y Kindelán, le mostraron la dentadura a los cubanos mientras apretaban las tuercas en los momentos de mayor presión...¿Seguridad en la defensa? Padilla realizó una atrapada que hubiera hecho palidecer a Dave Justice, Sandy pareció una fotocopia de Grisson zambulléndose sobre un batazo de Manrique que se le salió del guante al terminar un volantín de circo. ¿Y qué decir de los dos lances de Cardoze y el tiro mortífero de Vallejos?.

Las selecciones de Cuba y Nicaragua tras el último juego amistoso Febrero 2018. Omar Garcia/Archivo/END

Capacidad para contragolpear. Pregunten a las cubanos su grado de preocupación cuando detrás de cada esfuerzo por acortar o empatar, se encontraron con otra ofensiva positiva que los hacía retroceder. Antes de batear el cierre del quinto, ellos perdían 7 por 5 y su timonel, Jorge Fuentes, estaba tratando de fumar debajo del agua.

Puedo asegurar que los peloteros no estaban sorprendidos de su propia actuación, trabajado sin miedo ni cautela, frente a un adversario a quien todos temen. Cuba aseguró el triunfo por 8-7  cuando Linares acertó un envío de Corea que no llegó a moverse lo suficiente para escapar al zarpazo y su hit al centro empujó a Ulacia desde segunda y esa fue la diferencia que salvó la racha cubana en medio de una angustia, que estaba cayendo como un alud encima de Jorge Fuentes.

Esto no era nada nuevo. Los cubanos habían logrado salir milagrosamente del hoyo frente a Nicaragua en varias ocasiones, incluso, en aquel partido que perdían 8 por 1 en Edmonton.

El cambio de metralla

Nicaragua tomó ventaja de 1-0 por doble de Avellán y hits seguidos de Nemesio y Roa en el primer inning...Cuba volteó la pizarra 2-1 por jonrón de Antonio Pacheco con uno a bordo en el segundo, descifrando una curva de Asdrudes...Los pinoleros organizaron una arremetida de tres carreras en el tercero que explotó al abridor Montes de Oca. Hit de Porras, doble de Roa y cañonazo limpia bases de Próspero, obligaron al ingreso de José Ariel Contreras, quien no pudo escapar a un hit productor de Ramón Padilla para el 4-2...Jonrones de Ulacia y Linares frente a disparos de Omar Varela, empataron el juego 4-4 en el cierre, pero los nicas no cedieron y con hit de Sandy, un robo y cañonazo de Porras tomaron nuevamente las riendas del juego 5-4 en el inicio del cuarto episodio…Cuba contragolpeó inmediatamente en el fondo de esa entrada con doblete de Manrique y hit de Estrada para establecer un 5-5 entre la inseguridad...Jonrón de Julio Vallejos contra el futuro big leaguer José Ariel Contreras con Padilla en camino, colocó adelante a Nicaragua 7-5 en la parte alta del quinto, pero jonrones consecutivos de Linares y Kindelan contra Freddy Corea volvieron a equilibrar la pizarra 7-7 cerrando el inning. Aquello era enloquecedor...Corea se enderezó con un gran scone en el sexto ponchando a Linares y Kindelán con dos a bordo, y Cuba, con Pedro Luis Lazo batallando en la colina, sostuvo un duelo de ceros del sexto al octavo, decidido por el hit de Linares.

La tropa pinolera peleó con una bravura admirable. Imagen referencial. Archivo/END

¿Quién fue más?...Para nosotros, eso seguía siendo discutible al sair del parque. Nicaragua había logrado pelearle a dos de los grandes, Estados Unidos y Cuba, y aunque se desarticuló ante Japón, demostró sin la menor duda, que podía terminar mordiendo una medalla, lo que lamentablemente no se logró. En ese furioso e inolvidable duelo, tres nicas, Nemesio, Roa y Padilla dispararon tres hits cada uno.