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En el dogout del equipo de la Liga Nacional en el Progressive Field, la casa de los Indios de Cleveland, el mánager Dennis Martínez luce tranquilo y seguro. Sonríe ante las cámaras, motiva a sus peloteros y hasta bromea con su cuerpo técnico.

Pero eso no es más que una fachada, pues en realidad está “nervioso y tenso por la gran responsabilidad”. Sin embargo, su experiencia de 23 años sorteando dificultades como lanzador de Grandes Ligas, le permite demostrar que todo está bajo control.

Como timonel de la Liga Nacional, Dennis aprovecha los reflectores y muestra orgulloso la bandera de Nicaragua tejida en su uniforme, aunque lamenta que ningún jugador compatriota suyo aparezca en la lista de los 50 peloteros que integran los dos equipos de las Futuras Estrellas de la MLB.

Quizás sea por eso que este hombre de 65 años de edad ha empezado a trabajar en “un plan pro beisbol para ponerlo en práctica en el país”. No dice en qué consiste, pero asegura tenerlo en proceso.

¿Qué tal la experiencia de un día como mánager en un escenario de Grandes Ligas?

Fue maravillosa, tanto que sin duda está entre las mejores experiencias que he vivido a lo largo de mis 65 años. No voy a negar que al principio me sentí nervioso y tenso por la gran responsabilidad, pero gracias a Dios supe manejarme. El apoyo de los miembros de mi cuerpo técnico fue clave para superar ese nerviosismo inicial.

¿Cuál fue el momento o la escena que más lo impactó de lo que vivió en el Progressive Field?

El recibimiento que me dio la gente de Cleveland, sobre todo, porque ellos siempre tienen algo especial para mí. Cuando recuerdo el reconocimiento que me hicieron mientras me presentaban como el mánager de la Liga Nacional, siento como si todavía estuviera allí, escuchando los aplausos.

¿Se siente satisfecho con el empate conseguido en su primera experiencia como timonel en un evento de gran significado?

Realmente sí, aunque debo reconocer que me quedó esa espinita de que estuvimos a dos outs de conseguir la victoria. Pero el beisbol es así de impredecible, por lo tanto, en lugar del resultado, prefiero quedarme con la forma en que los muchachos jugaron, fue un gran partido.

Por cierto, ¿qué le pareció la actuación de Patiño?

Sin lugar a dudas fue el prospecto que más me impactó. Su actuación en el séptimo, acabando con el peligro generado por la Liga Americana y su gran cierre en el octavo, garantizando el empate del juego, fue extraordinaria. Sus recursos como lanzador me impresionaron, pero lo hizo más su carácter de lanzador bravo. Después del juego le dije que siguiera así, que esa actitud determinante lo llevaría a las Grandes Ligas.

En el dogout del equipo de la Liga Nacional en el Progressive Field, la casa de los Indios de Cleveland. Archivo/END

¿Qué pensó cuando Sam Huff conecta el jonrón con el que se empata el juego?

Fue un impacto fuerte, pero me enfoqué en el pícher (Ben Bowden) y no en mí, porque yo necesitaba que él mostrara su carácter y no se derrumbara tras el batazo. Por sus números en Ligas Menores decidí mantenerlo en el montículo, pero no pudo completar el trabajo. Así que pensando en evitar que nos arrebataran el juego, lo saqué y traje al colombiano Luis Patiño.

¿Qué tanto tuvo que ver en el intento de robo de home protagonizado por Taylor Trammel en el cuarto inning, una jugada clave en el partido?

Nada, esa fue una acción que me sorprendió porque yo no la había planificado. Al parecer, Omar Vizquel (coach de tercera) y Trammel se pusieron de acuerdo al considerar que podían tomarle todo el tiempo al lanzador. Fue una jugada agresiva y según la repetición, el corredor estaba quieto, pero desafortunadamente el juez lo decretó out. Esa acción no estaba en los planes, pero le inyectó energía al juego.

¿Qué comentarios recibió de su primera jornada como mánager en un escenario con tantos reflectores?

Diversos entrenadores de Ligas Menores y scouts importantes de varias organizaciones se me acercaron tras el juego para felicitarme por el trabajo que había hecho. Entre otras cosas me dijeron que les gustó la forma en cómo dirigimos el picheo y aplicamos variantes en la alineación y la defensa. Los peloteros también me agradecieron que haya compartido con ellos mi experiencia. Fue una jornada inolvidable.

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¿Considera que hizo falta algo para valorar su noche en Cleveland como perfecta?

Creo que sí. Me hubiera gustado ver a un nica entre las Futuras Estrellas. Dirigirlo en mi equipo o enfrentarlo en el juego hubiera sido una experiencia genial. ¡Lástima que no ocurrió!

¿Qué cree usted que hace falta para que los prospectos nicas sean considerados Futuras Estrellas en esos niveles?

Pienso que hay que seguir preparando fuerte a los muchachos. Precisamente en estos días he estado trabajando en un plan pro beisbol para ponerlo en práctica en el país. Me he reunido con gente importante de la MLB, incluyendo al comisionado Rob Manfred. Estamos haciendo esfuerzos para un proyecto importante.

¿En qué consiste el proyecto?

Por ahora, no lo puedo comentar, pero en cuanto esté listo voy a hacerlo público.

Dennis Martínez luce tranquilo y seguro.Archivo/END

Tras esta experiencia histórica en el Juego de Futuras Estrellas, ¿hubo algún cambio en su decisión de no querer dedicarse al cargo de mánager?

Mantengo mi postura, pues sigo considerando que es un cargo con muchas responsabilidades. Además, tenés que andar viajando de un lugar a otro constantemente, y a mi edad (65 años) prefiero descansar y pasar tiempo con mi familia. No estoy cerrando de forma definitiva las puertas a cualquier opción que se me presente, sino que por ahora esta es mi decisión.

¿Hay algún rol que sí le gustaría desempeñar dentro de alguna organización de la Major League Baseball?

Por supuesto, me agrada la idea de trabajar en el área de picheo, pero no como entrenador, sino como consultor. Ojalá algún día se me dé la oportunidad.