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Lo imprevisto llegó vestido de gala al “Dennis Martínez” y el pitcheo pinolero, calificado como inseguro, estuvo a punto de darle forma forma a un juego sin ni carrera contra Cuba. ¿Se imaginan eso? Al final se ganó 4-1 con un Bucardo inmenso, y los jonrones de Victor Duarte y William Vásquez.

El bateo cubano pareció el sábado un “cuento chino”, como el del Canal. Difícilmente escapó a un sorprendente No Hitter frente al pitcheo pinolero, con cinco entradas perfectas de un inspirado Jorge Bucardo, y una extensión de dos más sin permitir hit por parte de Jimmy Bermúdez. Lamentablemente, lanzando Wilfredo Pinner en el octavo, un error de Ofilio, el doble de César Prieto –único hit cubano-, y el pasbol de Estrada, impidieron la proeza, descartando el sin hit y el blanqueo, pero la victoria por 4-1 nunca estuvo en peligro. Ernesto Glasgon cerró el juego con tranquilidad, y éste equipo cubano que sólo pudo ganar un juego frente a los universitarios de Estados Unidos, perdiendo tres veces, volvió a naufragar mientras prepara sus naves con bates derretidos, para viajar a Lima. Solo dos carreras, una de ellas limpia, producida con un flay de sacrificio en 18 entradas, es un síntoma enormemente preocupante de pobreza ofensiva, frente a un pitcheo que se consideraba altamente sospechoso, en vista del discreto nivel de exigencia del “Pomares”.

Victor Duarte, jugador de la selección de Nicaragua.Archivo/END

EL IMPACTO CONTINUA

Mientras el juego avanzaba, no podíamos creer en semejante dominio del pitcheo nica contra un equipo cubano, que se supone, va a los Panamericanos en busca de disputar el oro. Al caer el telón, con los cubanos exigiendo una explicación a la falta de pólvora en sus cañones, me preguntaba asombrado, lo mismo que la mayoría de la multitud que casi llena el “Dennis Martínez”: ¿Será cierto éste pitcheo? Con excepción de Pinner, los otros siete brazos han respondido, y hasta con autoridad, convenciéndose ellos mismos que pueden fajarse. Es cierto que Cuba debe mejorar con las incorporaciones de Yorisbel Gracial un All Star del béisbol japonés, el conocido Roel Santos, el veterano inagotable Alfredo Despaigne, Yordan Manduley y Starley Hernández, pero su reserva, como lo demostró tantas veces, incluyendo en 1991 ganando la Copa Intercontinental con su Selección “B”, fue lo suficiente confiable para ser soporte del prestigio acumulado. Hoy, todo se ve sombrío, incluso en el manejo, vista la ocurrencia del frustrado robo de tercera –más allá del mal fallo en el séptimo- con la pizarra atrás 0-4.

BUCARDO AGIGANTADO

El jonrón del joven Víctor Duarte productor de dos carreras contra Freddy Asiel Alvarez, colocó al equipo pinolero en ruta hacia la victoria, que solamente fue arañada en el primer juego. Otro trancazo, siempre contra Alvarez, disparado por William Vásquez en el cuarto, aumentó 3-0 fortaleciendo la confianza de Bucardo, que agigantado, había registrado un ponche en el primer inning, y tres en el segundo, mientras estiraba su pitcheo magistral a cinco innings sin ver embasados ni permitir hit, ponchando a seis. Excelente recital. El timonel Sánchez decidió pasarle la píldora a Bermúdez, quien sobrevivió a dos bateadores con tres bolas, pero borrando la perfección con el golpe a Larduet. Cuba esperó hasta el octavo –después de la cuarta carrera nica- para aprovechar el error de Ofilio y conectar su primer y único hit, el doble de Prieto. Un pasbol le facilitó la carrera rompe blanqueo, pero la desaparición de su bateo, nos hace pensar que quizás, al observar el trabajo de ocho brazos, hemos estado subestimando nuestro pitcheo. Obviamente, los cubanos –tan orgullosos con su béisbol hoy carcomido- no deben haber dormido anoche pensando en cómo reaccionar, y eso que juegan temprano en Matagalpa.