• Managua, Nicaragua |
  • |
  • |
  • Edición Web

No estoy seguro de la consistencia del picheo pinolero, porque hemos visto a los brazos brevemente y recuerdo que el joven tirador derecho de los Orioles David Hess, llevó un no hitter hasta el séptimo inning contra Toronto en abril, provocando asombro. Hess fue retirado como Jorge Bucardo, sin recibir el menor daño, y se apuntó la victoria el 1 de abril. No ha vuelto a ganar. Su balance es de 1-9 con 7.15 en efectividad. ¿Qué les parece?

Aunque solo se han realizado tres juegos con el equipo cubano tan maltratado por donde ha pasado, me ha impresionado el bateo pinolero, y en cierta forma la defensa, lo cual es alentador a pocos días de abrirse las cortinas en los Panamericanos de Lima. Cuando se organizó el staff, el cuerpo técnico consideró que no había sitio para el único ganador de 15 juegos, Róger Marín, porque el Pomares no era una medida correcta.

Esto hizo crecer las dudas, pese a la contradicción de seleccionar a brazos de menores cifras y depositar confianza en ellos. Sorprendió que en la serie, esa confianza fuera compensada en la mayoría de los casos.

Capacidad para presionar

La utilidad de esta serie con Cuba, sin ignorar los cuestionamientos, es que ha hecho creer en la selección. Archivo/END

Producir carreras usualmente ha sido mayor problema que evitarlas, y nuestros bateadores enfrentaron a dos de las grandes escopetas que tiene Cuba como lo son Lázaro Blanco y Freddy Asiel Álvarez en los dos primeros juegos.

Pese a soportar cinco hits, tres de Jilton y dos de Campbell, Blanco se mostró cediendo solo una carrera, obviando dos boletos y un largo batazo de Norlando Valle en seis entradas. Eso sí, estuvo sometido a presión. Con Álvarez el tratamiento fue diferente. Lo golpearon con jonrones de Víctor Duarte y William Vásquez y fue explotado por Britton y Estrada. Creo que vimos desfilar a todos los brazos cubanos, ablandados por el bateo de los universitarios de Estados Unidos, que no van a Lima, pero los vencieron cuatro veces.

Wilson Paredes se vio bien, igual que Pedro Álvarez y en cierta forma Medina, pero la capacidad de agresión de los nicas, continuó contra Coussin, Guillén, Rodríguez y Martínez. ¡Ojo con ese ruido! Es lo que necesitamos para poder fortalecer posibilidades en los Panamericanos.

Pese a soportar cinco hits, tres de Jilton y dos de Campbell, Blanco se mostró cediendo solo una carrera. Archivo/END

Un torneo abierto

La medición del rendimiento del equipo, que contó con una defensa responsable, aunque como casi siempre, con poca velocidad para ir más allá en las bases, no es fácil con solo tres juegos de muestra, sin embargo, el rival fue Cuba, calificado como gran candidato para el oro, más por su historia que por lo que ha colocado sobre el tapete en esta fase de adiestramiento, y si el tamaño de esta Cuba no asusta, se piensa que el torneo —sin saber las estructuras de los otros equipos— estará abierto para cualquiera, incluido Nicaragua.

La utilidad de esta serie con Cuba, sin ignorar los cuestionamientos, es que ha hecho creer en la selección. No tanto como antes de viajar a Indianápolis en 1987, cuando se le ganó al Cuba legítimo que estaría en los Panamericanos y se hizo memorable la frase: “La medalla viene”, finalmente inconclusa; pero ahora vemos el equipo de otra manera, como si hubiera crecido súbitamente.

 Aunque solo se han realizado tres juegos con el equipo cubano tan maltratado por donde ha pasado, me ha impresionado el bateo pinolero. Archivo/END

Esa inyección de fe ha sido producida por el accionar de la tropa, pese a escuchar decir que en Lima vamos a encontrar a un equipo cubano fortalecido con por los menos ocho incorporaciones. Lo esencial es hacer ruido.