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Miguel Mendoza/Desde México

Por más que se le busque en su rostro opaco, el mexicano Erik Ramírez no parece representar ninguna amenaza al reinado en el casillero de las 105 libras del nicaragüense Juan Palacios, aun cuando sabemos que de falsas apariencias está lleno el boxeo.

El semblante de Ramírez es del boxeador que esconde muy en el fondo sus aspiraciones. A diferencia de Palacios, el púgil azteca habla lo necesario y ríe muy poco. Jamás muestra alguna expresión de jactancia. Es como si buscara no ser visto.

¿Pero será Ramírez un león rasurado que oculta sus cualidades boxísticas tras esa personalidad silenciosa y sin brillo? Aunque eso sólo lo sabremos con certeza el sábado cuando se enfrente al explosivo guerrero pinolero, el peleador mexicano dice que está convencido de que saldrá victorioso en su segunda oportunidad de coronarse.

“No soy fajador, más bien me considero un boxeador técnico con la suficiente calidad para torear a Palacios. En febrero, cuando peleé ante Donnie Nietes, cometí el error de fajarme, de pelearle cuerpo a cuerpo, y eso me costó la pelea. Esta vez será diferente. Boxearé con inteligencia y sin desesperarme. Puedo torearlo”, manifestó Ramírez.

El azteca reconoce el calibre de Juan Palacios, quien viene de sobrevivir a los retos que representaron Omar Soto en Puerto Rico y Teruo Misawa en China, en combates en donde no dejó ninguna duda.

“Lo tengo bien estudiado”, dice el retador mexicano. “Sé cómo pelea, vi vídeos de sus combates y lo respeto porque es muy sólido, pero no me impresiona. Es un boxeador como cualquier otro que atacándole sus debilidades se le logra vencer”.

Tras su jornada de trabajo en el gimnasio Romanza, Palacios le respondió al mexicano con firmeza: “Pobrecito, no sabe lo que le espera, a mí Ramírez no me quita el sueño y tampoco se quedará con mi corona”.

Aparentemente, el mayor factor de motivación lo tiene el nicaragüense, quien contrario a su rival, no deja escapar ninguna oportunidad para pronosticar su victoria. Se le ve caminando alegre, disfrutando el entrenamiento y sin sufrir por el peso.

A simple vista, la única similitud entre Palacios y Ramírez es que boxean en la misma categoría.