Edgard Tijerino
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¿Por qué dudar de Keith Thurman? Es más grande, más fuerte y más joven que Manny Pacquiao, y no pierde en 29 peleas con 22 nocauts. Obviamente, apostar en su contra es un riesgo mayúsculo. El problema es el filipino, púgil de agresividad en decrecimiento, pero sostenida, de movimientos con el agregado de saltos indescifrables, dueño de una confianza exuberante por haber enfrentado a rivales de todo tamaño y nivel de riesgo, y con una experiencia acumulada, que le permite conocer todos los secretos ocultos entre las cuerdas, todavía con algo de brillo y mucho de agallas para fajarse con bravura próxima a la temeridad, capaz de voltear pronósticos.

Muy pocos creyeron que podría sobrevivir frente a Lucas Matthysse en julio de 2018 y Pacquiao noqueó técnicamente en siete rounds, lo mismo se pensó contra Adrien Bronner, el 19 de enero de este año, adjudicándose una decisión unánime mientras colocaba sus canas propias de los 40 años, con una vida en el boxeo, a un lado. Obviamente, no fue el mejor Pacquiao, pero sigue siendo el peleador difícil de someter.

Su última huella

¿Por qué dudar de Keith Thurman? Es más grande, más fuerte y más joven que Manny Pacquiao, y no pierde en 29 peleas con 22 nocauts. Archivo/END

La edad avanzada en un boxeador tan activo como lo ha sido Pacquiao, involucrado constantemente en cruentas batallas, se convierte en un factor adverso. Saramago como escritor y Miguel Ángel como escultor y pintor, no estuvieron recibiendo golpes ni entregados horas extras a entrenamientos desgastantes como el filipino, resistente al retiro, y no por la vanidad de tener que salir de la notoriedad, como Mohammed Alí, sino porque todavía disfruta del boxeo.

Su estilo de pelea, sin aquel toque artístico, sigue basado en la violencia de sus arremetidas. Impresionó contra Bronner verlo cerrar el asalto 12 a toda máquina, con un despliegue de rapidez y agresividad que levantó al público, como lo había hecho en el séptimo, empujando al rival contra las cuerdas y acorralándolo en una esquina, con un furioso bombardeo. Tan asustado quedó Broner, que en el octavo preguntó donde quedaban las puertas de salida y se dedicó a huir de los escopetazos de “Pacman”. Con el resultado de la desigual pelea en el bolsillo, el filipino se dosificó en el round 11, para pisar a fondo el acelerador cerrando el combate.

Difícil para cualquiera

La edad avanzada en un boxeador tan activo como lo ha sido Pacquiao, involucrado constantemente en cruentas batallas, se convierte en un factor adverso.Archivo/END

Cuando has atravesado por ocho categorías, moviéndote entre 112 y 147 libras, ningún rival puede intimidarte, sin reparar en la diferencia de antropometría y juventud. A los 30 años de Thurman, el filipino era un atleta en plenitud, capaz de superar a De la Hoya con un boxeo versátil y muy preciso, retar y vencer la violencia de Ricky Hatton, propinarle una paliza al siempre ágil y complicado Miguel Ángel Cotto, y destrozar el hueso orbital en el rostro de Antonio Margarito, un rival que en el ring, tenía casi 20 libras de ventaja.

Ese era el Pacquiao indomable que nunca olvidaremos, y que alcanzamos a verlo en momentos de inspiración divina y seductora como diría el poeta, frente a Matthysse sorprendiéndose a sí mismo. ¿Será capaz Thurman de ponerle fin a la carrera fulgurante de un peleador posiblemente irrepetible? Esa es la gran intriga este sábado en Las Vegas, Pacquiao frente a la oscura y tenebrosa posibilidad de terminar como Alí ante Holmes, Leonard con Norris o Trinidad frente a Wright, inutilizados por completo. Las apuestas, en principio al lado de Thurman han girado lentamente y ahora no se subestima al viejo gladiador