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A la primera pesista de origen misquito que representará a Nicaragua en unos Juegos Panamericanos, le da un poco de pena hablar en su lengua natal, sobre todo ahora que vive en el Pacífico. Cuenta que a su hijo de 3 años no le gusta que le hable en misquito, porque no le entiende; sin embargo y a pesar de esto, asegura que siente orgullo por sus raíces.

Su nombre es Sema Nancy Ludrick y el próximo 28 de julio intentará darle a Nicaragua una medalla en Lima, Perú, donde se reunirán los mejores atletas del continente americano.

“Para mí es una gran emoción y me llena de mucho orgullo poder representar a Nicaragua en los Juegos Panamericanos. Es algo que nunca pensé que llegaría a suceder. Le doy gracias a Dios por todas estas oportunidades y a mi familia por su apoyo”, comenta Sema Nancy.

A pocos días de entrar en acción en los Juegos Panamericanos Lima 2019, Sema Nancy, una joven de 19 años de unos 1.67 metros de estatura y 141 libras de peso (64 kilos), luce en plenitud de forma, con una musculatura bien definida producto de largas e intensas jornadas de entrenamiento.

“Mi primer deporte fue el futbol, aunque luego me decidí por el levantamiento de pesas porque me gustó más”, cuenta, mientras piensa cómo resumir en pocas líneas la historia de cómo llegó hasta el punto de ser considerada una atleta de alto rendimiento.

Sema Nancy Ludrick, junto a Orlando Vásquez Morales y su pequeño hijo Darren Ross. Carlos A. Montealto/END “Comencé a entrenar en el 2014, pero en el 2015 me retiré debido a que salí embarazada. En ese momento pensé que nunca volvería a practicar este deporte. Sin embargo, el presidente de la Federación de Levantamiento de Pesas de Nicaragua (Miguel Niño), me llamó, me dijo que yo era una atleta de mucho talento y me pidió que volviera a entrenar, que él me iba a apoyar. Así que regresé para los Juegos Centroamericanos en 2017”, recuerda la atleta, que en dicha competencia ganó dos medallas de plata y una de bronce.

“Nunca esperé que a mi vida llegaran todas estas oportunidades”, expresa Sema Nancy, cuyo mayor sueño “es representar a Nicaragua en unos Juegos Olímpicos, aunque antes quisiera darle a mi país una medalla en los Juegos Panamericanos”.

Sema Nancy se convertirá en la primera atleta femenina de levantamiento de pesas con raíces misquitas en competir en unos Juegos Panamericanos, evento en el que su principal meta es la de superar sus mejores marcas en la categoría de los 64 kilos, fijas en 88 en arranque y 108 en envión.

“He entrenado fuerte y por eso tengo mucha confianza de que voy hacer un buen papel”, dice Sema Nancy, como quien no tiene dudas de sus capacidades.

Su vida más allá de las pesas

En Managua, Sema Nancy pasa la mayor parte del día entrenando en el gimnasio que lleva el nombre del legendario pesista Orlando Vásquez, el papá de su compañero de vida y también destacado pesista, Orlando Vásquez Morales, con quien tiene un hijo, de nombre Darren Ross.

Por su compromiso en Lima, la atleta realiza sesiones de entrenamiento por la mañana y por la tarde, lo que le exige un ritmo de vida muy diferente al que estaba acostumbrada en su ciudad natal.

La vida en la capital le ha presentado una serie de nuevos retos, incluso se ha tenido que acostumbrar a la comida propia del Pacífico de Nicaragua.

Sema Nancy compite en los Juegos Panamericanos este 28 de julio. Carlos A. Montealto/END

“Ahora que estoy viviendo en Managua, extraño a mi familia y me hace mucha falta la comida, porque en Puerto Cabezas comía bastante rondón y pescado, en cambio aquí es un poco caro comprar pescado”, expresa.

“Tengo recuerdos bonitos de mi infancia en Puerto Cabezas, donde tuve una vida tranquila que pasaba entre la escuela y el futbol, deporte que de niña me gustaba mucho”, cuenta.

A los 17 años, todavía con los sueños de juventud retoñando en su mente, Sema Nancy debió asumir nuevas responsabilidades con su pareja.

“Cuando me di cuenta que estaba embarazada, lloré mucho. En realida lloramos los dos. Me sentí mal, nunca pensé que nos iba a pasar algo así, Orlando y yo apenas teníamos 17 años. Tenía mucho miedo de lo que iba a decir mi papá, porque él confiaba mucho en mí”, recuerda Sema Nancy.

“Orlando estaba entrenando para ese tiempo, pero tuvo que dejar todo para irse a trabajar a Puerto Cabezas. Él fue un gran apoyo para mí, y pese a que los dos éramos chavalos, siempre me animó a que siguiera estudiando o que si quería, regresara a las pesas. En 2017 a Orlando lo llamaron para los Juegos Centroamericanos, y se tuvo que venir para entrenar, y pese a que se preparó poco tiempo, ganó medallas de oro”, cuenta orgullosa.