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No pareció un peleador de 40 años. No es el mismo, pero Manny Pacquiao todavía se mueve lo suficiente, golpea, y sobre todo, resiste martillazos una enormidad.

Atravesando doce agitados asaltos, el bravo peleador filipino le arrebató a Keith Thurman el invicto y el cinturón de las 147 libras, en un alarde de consistencia, después de derribarlo en el primer asalto y colocarlo al borde del nocáut en el décimo.

Thurman disponía del “armamento” para derrotar a Pacquiao, y eso quedó demostrado en varios rounds mientras intentaba darle vuelta al combate, pero esa estocada que se clavó en su hígado doblando dramáticamente sus piernas y dejándolo ciego por unos segundos alargados, en el décimo, le quitó el impulso para completar un cierre huracanado que lo hubiera sacado de las brasas.

El triunfo de Pacquiao fue legítimo, y pudo haber sido unánime, aunque no se le recomienda una revancha, por considerarla no conveniente.

Esa "bendita" derecha

¿Qué tipo de pelea habríamos visto de no ser por esa derecha bien colocada que tumbó a Thurman, cuando tenía el primer asalto en el bolsillo? Pienso que establecida claramente la superioridad de Thurman en poder y rapidez de manos, además de la ventaja de su longitud de brazos, sin ese susto mayúsculo de la caída, su atrevimiento no se hubiera visto recortado.

Manny Pacquiao (i) y Keith Thurman (d). AFP/END.En cambio tomando la temprana caída como una seria advertencia, Thurman prudentemente, tuvo que refugiarse en la cautela saliéndose del planteo proyectado, lo que permitió el agrandamiento de Pacquiao para sumar puntos en esos primeros rounds, sacándole provecho a cierres de gran intensidad, que provocaron asombro.

Era obvio que el desgaste físico después de media pelea, haría más daño a Pacquiao, y Thurman, sin excederse como pudo haberlo hecho, comenzó a recuperar parte del tiempo y el terreno perdido con su golpeo más constante y mas poderoso.

El golpe al hígado

Ese repunte de Thurman, necesitaba un corte de corriente, y Pacquiao lo logró en el décimo con ese gancho que incrustó en la zona hepática haciendo gemir el hígado de Thurman.

De pronto, el campeón fue visto noqueado, deambulando, preguntando ¿dónde estoy?, mientras Pacquaio intentaba sin éxito rematarlo. No tenía el filipino la vitalidad de otros tiempos que se fueron para no volver, y Thurman logró sobrevivir casi sin darse cuenta.

Manny Pacquiao todavía se mueve lo suficiente, golpea, y sobre todo, resiste martillazos una enormidad. AFP/END.

Producto de ese asalto caótico para el campeón de 30 años, un atleta en plenitud, se vio forzado a no poder pisar el acelerador a fondo en el round 11, aunque lo ganó, y tampoco lo hizo en el último, pese a la necesidad de desbordarse.

Pacquiao consiguió espacio para ser especulativo, que para él, experto en el manejo de combinaciones –algunas engañosas-, era lo más conveniente. Perdió el round pero ganó la pelea apuntándose una legítima decisión 113-114, 115-112 y 115-112.