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El arponazo al hígado en el round 10, paralizó en forma escalofriante a Keith Thurman, entorpeciendo una recuperación que lo estaba encaminando hacia una posible victoria, quitándole impulso para un cierre más fuerte y decisivo en los rounds 11 y 12, pese al buen desempeño que registró.

El triunfo de Manny Pacquiao no admitía cuestionamiento. Es más, debió ser unánime, no dividido, pero después de ser testigos de tantos fallos distorsionados, fue afortunado que no lo enviaran injustamente al muro de los lamentos… Finalizada la pelea, como hago casi siempre, revisé la grabación para fijar mejor las imágenes y descubrir mis errores de apreciación. Fue grandioso lo de Pacquiao a sus 40 años, una edad inapropiada para continuar entre las cuerdas después de haber atravesado terremotos y tempestades como protagonista de cruentas batallas. Me pregunté: ¿Sería capaz de volver a hacerlo frente al mismo Thurman? Y pensé, ¡No, no podría!

Thurman tiene el armamento

Asimilando su primera derrota con estoicismo, recordando como puntos neurálgicos la derecha que lo derribó en el primer asalto, y ese poderoso gancho abajo del décimo, Thurman en principio, no propuso una revancha, pero una vez que reflexionó, lo hizo. Una revancha que Manny, revestido de sensatez, no debe aceptar. Ni mañana ni en 6 meses y mucho menos en un año.

Las ventajas de Thurman son muchas, y su boxeo lo necesariamente flexible para sacarle provecho a un golpeo dañino en la media distancia. La cámara lenta nos permitió apreciar el aterrizaje violento de muchos de sus golpes, deformando el rostro del súper resistente filipino al ser impactado.

Entre el sexto y el noveno asalto, Thurman logró establecer un llamativo dominio por encima de los esfuerzos de Pacquiao en cada cierre, quien siguiendo la recomendación de Alí, impresionaba. Eso sí, los dos brazos de Thurman, encontraron la forma de penetrar en la guardia alta del filipino, golpeándolo con una frecuencia preocupante.

Una revancha sería imprudente

Thurman se imponía en el round 10, antes de ser estremecido por el poderoso gancho de izquierda arruga hígado. De pronto, sintió que el planeta había dejado de girar y que su mente había quedado vacía sin saber que hacer, o hacia dónde ir. Fue un momento de terrible angustia que Pacquiao, agotado por el plus esfuerzo, no pudo aprovechar. Thurman sobrevivió y el minuto de reposo, lo devolvió a tierra.

Completada la pelea, quedó sobre el tapete que en una revancha, las posibilidades de Pacquiao serían muy reducidas, y el riesgo que correría, altamente peligroso. Con mejor manejo de los tiempos y las distancias, el golpeo de Thurman sería más efectivo al conseguir mayor sostenimiento del ritmo agresor. Pacquiao estaría siendo sometido a una presión agobiante y más expuesto si la pelea se alarga como la del sábado.

El aprendizaje de Thurman en esta derrota, le facilitaría prevalecer en forma más autoritaria. Esos escopetazos de izquierda y derecha, serían más constantes y menos previstos por Manny. No veo cómo el filipino podría encontrarse con otros dos momentos cumbres desarticuladores. Esa revancha debe ser descartada.