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El 2019 empezó para Cheslor Cuthbert con la terrible noticia de que los Reales de Kansas City lo habían dejado fuera del roster de 40 protegidos, sin embargo, en un giro insospechado, el nicaragüense podría acabar el año con sus mejores números en una campaña desde que debutara en Grandes Ligas en el 2015.

¿Qué pasó? Que a pesar de la noticia recibida el viernes 4 de enero, Cuthbert continuó enfocado en el proceso de terapia y rehabilitación, que había iniciado para superar su lesión en la espalda baja, un mal que lo mantuvo fuera de acción la mayor parte de las temporadas del 2017 (jugó 58 partidos) y del 2018 (actuó en 30 juegos) y que seguramente propició la decisión de los Royals.

Tras meses de ejercicios de fortalecimiento muscular, el nicaragüense llegó en óptimas condiciones a Ligas Menores y en 51 juegos con los Cazadores de Tormenta de Omaha en Triple A bateó para 310 puntos, pegó ocho jonrones e impulsó 35 carreras, números que sumados a la lesión del antesalista Hunter Dozier, lo llevaron a ser promovido al equipo grande en el mes de mayo.

Más que ajustes

Desde entonces no ha dejado de batear con una consistencia llamativa, a tal punto de haberse convertido en un titular casi indiscutible.

El 2019 empezó para Cheslor Cuthbert con la terrible noticia de que los Reales de Kansas City lo habían dejado fuera del roster de 40 protegidos. Archivo/END

“Ese rendimiento de Cheslor no es porque haya hecho grandes ajustes en su mecánica de bateo, sino que a su talento comprobado le ha sumado un cuerpo libre de lesiones, como en el 2016”, refiere Wilfredo Blanco, el mismo personaje que preparó a Cuthbert para convertirlo en el prospecto nicaragüense con el bono más alto (1.5 millones) por una firma con un equipo de MLB.

Blanco hace referencia a la segunda temporada de Cheslor en Las Mayores, cuando en sustitución del lesionado Mike Moustakas, se hizo cargo de la tercera base de Kansas City y en 128 juegos bateó para un average de .274, conectó 130 hits, entre ellos 12 jonrones e impulsó 46 carreras.

“Durante el 2017 y 2018 las lesiones lo afectaron y tuvo poco tiempo de juego, lo que a su vez limitó la continuidad de su desarrollo”, explica Blanco, añadiendo que “en pro de evitar esos males en el 2019, durante las vacaciones Cuthbert trabajó más en la salud de su cuerpo que en cualquier aspecto de su mecánica de bateo”.

“Apenas descansó unas dos semanas y enseguida se puso a entrenar”, cuenta Wilfredo, con quien Cheslor acostumbra trabajar cuando está en Managua, como cuando era solo un prospecto que buscaba ser firmado.

3 meses de fisioterapia

Durante aproximadamente 3 meses, Cheslor tuvo sesiones diarias de dos horas con el especialista en fisioterapia y rehabilitación, Edgar Gutiérrez López, quien es reconocido como uno de los mejores del país y en cuya lista de pacientes han estado figuras del deporte nacional, como el lanzador de los Yanquis de Nueva York, Jonathan Loáisiga, y el capitán de la selección de futbol de Nicaragua, Juan Barrera.

Blanco hace referencia a la segunda temporada de Cheslor en Las Mayores, cuando en sustitución del lesionado Mike Moustakas. Archivo/END

“Con Cheslor nos enfocamos en fortalecer sus articulaciones y su musculatura. También trabajamos en pro de sus miembros superiores e inferiores”, cuenta el doctor Gutiérrez. “Hicimos sesiones de quiropráctica y ejercicios de fortalecimiento en toda la espalda”, señala, a la vez que describe al costeño como “un pelotero responsable y comprometido con estar en la mejor forma física posible”.

Según explica el especialista “el buen trabajo de Cheslor en lo que va de temporada con los Reales de Kansas City, es porque se ha mantenido saludable”.

Además, manifiesta que “la lesión en la espalda baja ha dejado de ser un problema para Cuthbert”, aunque advierte que el nicaragüense “debe cuidarse y ser disciplinado con los procesos de fortalecimiento si quiere mantenerse en plenitud de condiciones”.

A la jornada de hoy, Cheslor Cuthbert se presenta como el segundo mejor bateador de los Reales de Kansas City con un promedio de 298 puntos, una cifra que solo es superada por el .309 de Whit Merrifield, quien es considerado el mejor bateador de la franquicia.