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Este hombre de cabellos tercos, sudoroso y agotado por un esfuerzo mayúsculo de músculo, corazón y cerebro, está llorando después de la hazaña mientras agradece a Dios todopoderoso. Hagánle espacio a Dennis Martínez en su momento más grandioso: el Juego Perfecto dibujado con su pincel maestro, el 28 de julio de 1991. Hoy hace 28 años y todos los recuerdos se mantienen actualizados. Este fue uno de mis escritos de aquel día, publicado más adelante en el libro ¡Bravo Dennis!.

Gracias señor por haberme dado este brazo derecho tan sereno durable y obediente...Gracias por haberme permitido vivir este momento de excitación suprema...Por haberme despertado a tiempo para reaccionar frente a la adversidad descartando las desviaciones que tanto daño me hicieron...Gracias por haberme hecho nacer en Nicaragua donde me profesan un cariño y una admiración próxima a la idolatría...Gracias señor por tu infinita bondad y misericordia.

Gracias por haberme proporcionado la facultad de apreciar la humildad...Por esta familia tan unida y estimulante por una mujer para mi incomparable como lo es Luz Marina...Gracias por mantener a un pueblo pendiente de mis ejecutorias...Gracias señor por colocarme en ruta hacia la grandeza deportiva a través de un esfuerzo constante, una dedicación callada y un rendimiento de acuerdo a las exigencias.

Gracias señor por permitirme detectar que nací para ser pelotero, específicamente pitcher, y que sólo de esta forma podía llegar a la gloria de este momento de un Juego Perfecto. Gracias señor por ayudar a este humilde siervo.

FUE UN SUEÑO

Dennis estaba ahí al otro lado del hilo telefónico, a kilómetros de distancia, pero las palpitaciones de su corazón, el jadear de su esfuerzo, la hinchazón de su tórax satisfecho por la proeza, podían sentirse. Atrapado por una coherencia emocional muy sutil y real consecuencia de su lucha con la adversidad, ese empeño en superarse y la grandeza del momento, dijo desde Los Angeles: “Fue como un sueño. Cuando todo terminó, no lo creía. Le di gracias a Dios por todo lo bueno que me ha dado en esta vida”.

“Lo fundamental fue la concentración en cada hombre y controlar mis nervios. Cuando aparece frente a nuestras narices la posibilidad de concretar una hazaña, no hay que dejarla escapar”, apuntó después de enviar un total de apenas 95 disparos hacia el plato, de ellos 55 strikes.

El lanzador nicaragüense Dennis Martínez 7 Archivo

CHEQUEO URGENTE

En el cuarto inning, el médico entró a chequearlo cuando Dennis siguió sintiéndose afectado por la dureza del montículo...”En ese momento, ¿cómo iba a sospechar que podría tirar un Juego Perfecto?. Lo importante era mantener el duelo de ceros con Mike Morgan, que ciertamente, estaba muy eficaz”. Agregó que su mente estaba en blanco después de sacar el último out a Chris Gwynn...Luego, los micrófonos vinieron hacia su rostro, las cámaras lo tenían enfocado desde todos los ángulo posibles y las libretas se movían frenéticamente en manos de los reporteros.

“Por favor, por favor, yo no estoy acostumbrado a esto. No sé que responder. Siento que voy a estallar por dentro. Estoy genuinamente emocionado. Compréndanme por favor”, explicó a los periodistas.

Desde el otro lado, hablando con suavidad expresó: “Me parece mentira. Yo, lanzando un Juego Perfecto. Oh Dios que bello”.

¿Qué fue lo más difícil?...“Pitchearle a Brett Butler con cuenta de 3 y 2. No quería vera a ese tipo en primera durante un duelo cerrado; llegarle casi con desesperación al toque de bola de Juan Samuel en el séptimo para sacar un out angustioso; superar la dureza del montículo y enfrentar con confianza a Chris Gwynn para el último out colocando mis nervios a un lado. Momentos como este nos indican que ciertamente vale la pena sacrificarse por alcanzar la superación. Agradezco a mi familia que siempre me apoyó, a los Expos que me ofrecieron otra oportunidad, y al pueblo de Nicaragua que sigue paso a paso mis actuaciones con gran cariño”, manifestó.

LOS PELIGROS

Lo más cerca del peligro de perder la Obra Maestra, ocurrió en el sexto inning cuando Delino Deshields fildeó un roletazo lento de Alfredo Griffin tirando muy bajo a primera base, obligando a Larry Walker a un exitoso esfuerzo. Casi lo saca de posición.

¿Cuándo comenzaste a considerar la posibilidad del no hitter?...“En el séptimo, después del batazo de Larry Walker empujador de dos carreras. Faltaban nueve outs y necesitaba un fuerte esfuerzo. En ese momento escuché un grito desde las tribunas: estás tirando Perfecto. Pensé en lo extraordinario que sería, pero sin llegar a presionarme. Simplemente trataría de sacar out a cada bateador que apareciera frente al plato”.

Dennis Martínez / Archivo ¿Cuál fue la formula?...“Mover mis bolas rápidas hacia las esquinas sin perder de vista la altura de las rodillas, manejar adelante en los conteos. Esto último era esencial”.

ALGO SIGNIFICATIVO

Ken Gurnick, del Sporting News, nos facilitaría en su columna un detalle significativo durante la celebración en la caseta de los Expos. ”Salieron las botellas de champaña, vinieron los brindis, le entregaron una copa a Martínez y él, cortésmente, la colocó sobre la mesa diciendo: no beber es difícil, pero beber es peor. Hey, recuerden que desde hace largo rato, no tomo y no tengo planeado acercarme a una recaída”.

Y después una reflexión: “Pensar que muchos me creían acabado. Pero aquí estoy, batallando con más empeño que nunca. Miren esto. Nunca hay que darse por vencido”.

Por la noche, en resumen del Sports Center, apareció la imagen del lanzador que le dio forma a la perfección sacando el último out. Horas después de la proeza, a mi también me pareció un sueño. Un total de 47 mil 224 aficionados, fueron testigos directos de un eclipse en Los Angeles. Denis Martínez se convirtió en apenas el pitcher numero 15 en la historia del béisbol, en construir un juego perfecto, y además en el primer latino. El nica todavía es un sobreviviente de los titánicos esfuerzos realizados por los hermanos Pedro y Ramón Martínez en junio y julio de este año. Pedro lanzó nueve innings perfectos contra los Padres antes del hit de Bob Roberts como primer bateador del décimo, y Ramón vio esfumarse la posibilidad cediendo una base por bolas a Tommy Gregg de los Marlins con conteo cerrado de 3 y 2.

¿Es posible almacenar tanta gloria en un brazo?. Quién iba a sospechar que el pitcher imperfecto, soltado en 1986 por los Orioles, y al garete durante el inicio del 87 antes de recibir una señal de los Expos, llegaría a ser forjador de un Juego Perfecto?.

AULLIDO DE LOBO

Atrás habían quedado Mike Scioscia, Alfredo Griffin con los outs 25 y 26, cuando Gwyn, un zurdo de 27 años, bateando por el pitcher Morgan, apareció en escena como el enemigo oculto, amenazante con una daga. Hasta ese momento, los Dodgers se habían visto consumidos por la inutilidad mientras atravesaban los innings sin poder gemir siquiera. El pitcheo astuto, cerebral y certero de Martínez, los mantenía con su agresividad dentro del congelador. El control no había flaqueado durante ocho entradas y dos tercios, pero obviamente, el calor, la presión y el trabajo intenso lo aproximaron al desgaste.

La línea de faul de Gwynn con conteo de 1-1, parecía aullido de lobo antes de abrir se hacia territorio faul en el left fielder...De espaldas a la pared, Gwynn empujó un lanzamiento que se movía mientras trataba de subir, hacia lo profundo del center fileder...Marquis Grisson ahogó la pelota en su guante antes de entrar a la zona de seguridad y en ese momento, Dennis se sintió catapultado hacia las estrellas.

Que sabroso: veinte y siete Dodgers a batear, todos outs...17 roletazos, 5 ponches, dos fouls capturados y tres batazos hacia los bosques. Con un equipo de quinto lugar enfrentando al líder de la división oeste en la Liga Nacional, Dennis pitcheó el juego de su vida...Fue el primer no hitter de un pitcher adversario en los 30 años de Dodgers Stadium.