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Miguel Mendoza / Desde México

Al fin se vieron las caras por primera vez el campeón interino del CMB, Juan Palacios, y su retador, Erick Ramírez, pero fue en un ambiente de camaradería, sin insultos, aunque ninguno cambió, frente a su rival, las expectativas que tienen sobre esta pelea a realizarse el 13 de junio en el Centro de Eventos Banamex, en México D.F.

“Estoy listo para pelear los 12 asaltos, si es que me aguanta Ramírez, pero hasta ahora ni Teruo Misawa, tampoco Omar Soto lo han hecho, y esta vez tengo una mejor preparación que en aquellas ocasiones”, dijo Palacios, quien no se mostró para nada impresionado por el aspecto del mexicano.

“Me parece un muchacho humilde, me trató con mucha caballerosidad, pero en el ring las cosas van a cambiar, porque es mi título el que estará en juego”, agregó el monarca.

Ramírez también fue respetuoso, pero advirtió: “No voy a cometer el mismo error de fajarme como lo hice con Donnie Nietes en febrero, voy a boxear porque tengo la preparación y es mi estilo de pelea, y esta vez no lo voy cambiar, si viene el nocaut, pues bienvenido. Lo único que tengo seguro es que voy a ganar”.

Tras la conferencia, Palacios entrenó por dos horas en el gimnasio Romanza, propiedad del exitoso entrenador Ignacio Beristain. Se ejercitó haciendo sombra, cuerda y golpeando el saco. Fue un entrenamiento rápido y tranquillo, al mismo tiempo escuchaba y cantaba música religiosa que asegura es su principal fuente de motivación.

Cuando subió a la báscula pesó 102.5 libras, muy por debajo de las 105 que debe marcar el próximo viernes en el pesaje oficial de la pelea que se hará en horas del medio día. Por esa razón su equipo de trabajo decidió que debía comer un poco más.

El manejador de Palacios, Mario García, tiene la seguridad que el pinolero ofrecerá el mismo ritmo de pelea con el que venció a Teruo Misawa en China. “Palacios no cambiará su estilo agresivo, con ataques potentes y manteniendo en toda momento la presión sobre su rival”, manifestó.

Cuando el nica terminó, platicó con Beristain, a quien le agradeció haberle facilitado el gimnasio. “Ojalá tú ganes porque en tu casa ese dinero debe estar haciendo más falta que en la casa del mexicano”, aseguró el hombre que construyó a boxeadores de la talla de Ricardo López, Juan Manuel y Rafael Márquez.