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De pronto, la selección de Nicaragua pasó de lo caótico a lo heroico, de sufrir dos nocauts consecutivos a conquistar la medalla de bronce. Fue como si de un día para otro el equipo hubiera sido renovado. El picheo maniató rivales, el bateo descifró lanzador tras lanzador y la defensa fue más segura cuando se le exigió. Combinando todo eso, Nicaragua se olvidó de los tropiezos anteriores y blanqueó 6-0 a Colombia en el duelo definitivo por el tercer puesto de los Juegos Panamericanos Lima 2019, conquistando su cuarta medalla en este tipo de torneos.

Como si de un nuevo equipo se tratara, la tropa nacional inició el desafío, exhibiendo un picheo dominante y un bateo productivo, tanto que en los primeros tres episodios se mostró una gran cuota del buen beisbol que se extrañó durante los partidos anteriores. Mientras Jorge Bucardo limitaba a dos imparables a la ofensiva colombiana, Luis Allen ponía el juego 1-0 con un jonrón por el jardín izquierdo en la segunda entrada; y solo un episodio más tarde, un operativo que incluyó una línea violenta por el bosque central de Norlando Valle, un imparable de Ofilio Castro, una base por bolas negociada por Isaac Benard, otro cañonazo de Wuillians Vásquez y un error del jardinero derecho propició tres carreras. De pronto, la víctima de hace dos días era ahora el victimario. Nicaragua 4 y Colombia 0.

La ofensiva de Nicaragua amplió la ventaja a 5-0 en el séptimo. Archivo/END

El recital de bucardo

Del segundo tercio del partido, Bucardo siguió siendo el gran protagonista. Con su picheo sereno, variado y calculador mantuvo fuera de juego a la ofensiva colombiana, tanto que dio la impresión de ser indescifrable. En todo su trabajo de seis episodios solo recibió tres cañonazos: distribuidos uno en el primer inning, otro en el tercero y el último en el sexto. Apenas otorgó una base por bolas y delante de él, cuatro rivales cayeron por la vía del ponche.

Lució tan dominante que sus adversarios llegaron a desesperarse, mientras él, con una tranquilidad inalterable, dominaba la zona de strikes, hacía valer su experiencia y encaminaba a Nicaragua hacia una insospechada conquista. Cuando retiró al último bateador del sexto episodio, miró al cielo, alzó las manos y pereció gritar: “misión cumplida”.

 Wilton López, se encargó de mantener maniatada a la artillería suramericana en los innings 7 y 8. Harold Briceño/END

Wilton y wilber no fallan

Como en agradecimiento a su gran presentación, la ofensiva de Nicaragua amplió la ventaja a 5-0 en el séptimo. Ocurrió así: Benjamín Alegría recibió base por bolas y Norlando Valle pegó un sencillo, luego, ambos avanzaron una almohadilla por el toque de sacrificio de Ofilio Castro. En ese escenario apareció Isaac Benard, quien conectó un batazo lento por la primera base, que fue dejado escapar por el inicialista colombiano, lo que permitió que Alegría entrara con la quinta anotación nica.

Una carrera más entró en el noveno episodio, cuando Marvin Martínez llegó a la inicial, producto de un infield hit, se movió a la segunda por toque de sacrificio de Alegría y anotó producto de un imparable al bosque derecho de Norlando, quien brilló en el duelo con cuatro cañonazos.

Con la ofensiva asegurando el partido, el ex lanzador de Grandes Ligas, Wilton López, se encargó de mantener maniatada a la artillería suramericana en los innings 7 y 8, porque del noveno se hizo responsable Wilber Bucardo, quien a pesar de ciertas dificultades logró asegurar el bronce. Así, el equipo que recibió dos nocauts consecutivos en la súper ronda se agigantó en el duelo definitivo y se metió en el podio ante el asombro de todos.