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El bigleaguer nicaragüense de 30 años, Juan Carlos Ramírez, está en su última etapa de recuperación para volver a establecerse en las Grandes Ligas con el equipo de los Angelinos de Los Ángeles.

Aunque su efectividad no es impresionante de momento (3.86), producto de 7 innings lanzados con 3 carreras permitidas, 6 hits en su contra y con cuatro ponches recetados, tiene la esperanza de recuperarse al ciento por ciento muy pronto para poder ayudar a su equipo a ganar juegos en el mejor beisbol del mundo.

En esta entrevista, el lanzador capitalino, quien regresó a las Grandes Ligas después de estar 15 meses ausente por la cirugía Tommy John que le realizaron en su brazo derecho, habló cómo le afectó su ausencia de la gran carpa, además detalla sus planes para lo que resta de esta temporada, sobre la técnica que utiliza para mantenerse feliz y saludable en el terreno de juego, y da a conocer que contraerá matrimonio con una joven de origen mexicano.

Juan Carlos, ¿cómo ha sido tu regreso a las Grandes Ligas?

Muy emocionado y contento a la vez de estar de regreso con el equipo fue un proceso muy largo de recuperación, todavía me sigo recuperando, sigo con mis terapias y ejercicios para mantener el brazo saludable y para lanzar más fuerte. Realmente me siento como un niño feliz con juguete nuevo por estar de regreso en las Grandes Ligas.

¿Cómo te sentís en el papel de relevista?

Estoy a disposición del equipo, ellos deciden cómo me quieran utilizar. Yo en lo particular me siento muy bien con la oportunidad que tengo y la cual la estoy aprovechando al máximo.

¿Qué fue lo que más te afectó estar fuera por tanto tiempo de las Grandes Ligas?

La ganas de jugar y el deseo de estar con el equipo, pero sabía que tenía que ponerme bien para ayudar a mi escuadra a ganar juegos, para poder hacer un papel bueno y lucir bien personalmente, pero sí lo admito, extrañé mucho estar jugando.

¿Cuál fue la reacción de tus compañeros cuando regresaste al equipo?

Estuvieron muy contentos, fue un momento muy agradable porque sentí mucho la sinceridad de ellos, estaban feliz porque había regresado al equipo y porque ya me sentía bien de mi brazo.

¿Qué has aprendido en tu carrera como beisbolista profesional?

He aprendido varias cosas, ser consistente en varias partes de la vida para poder tener algo estable. Segundo, ser humilde, porque uno nunca sabe dónde puede terminar el día de mañana y, tercero, hacer amistades, me gusta ser sociable, pero ante todas estas cosas, uno tiene que ser siempre agradecido con Dios. En las Grandes Ligas he aprendido a ser un hombre de bien.

El lanzador capitalino, quien regresó a las Grandes Ligas. Carlos Solís/END

¿Qué tan difícil es llegar a las Grandes Ligas?

Es difícil, pero nada es imposible en esta vida, todo sueño se puede realizar si ponés el interés y el trabajo para lograrlo. Yo siempre les digo a los muchachos en Nicaragua que quieren ser firmados o que ya están firmados para las Grandes Ligas: sigan sus sueños, sean consistentes en lo que hacen, que nada está lejos. Uno lo mira lejos, pero en la realidad nada está lejos. Solo hay que trabajar fuerte para lograrlo, si no lo pudieron lograr, que se vayan contentos porque hicieron todo el esfuerzo posible para hacerlo.

Como pícher ¿qué considerás que debés mejorar?

Ahorita lo que necesito es mantener mi mecánica consistente, tirar strikes es una de las cosas importantes que debo tener presente, la consistencia y mi mecánica es la que me va a hacer llegar lejos en las Grandes Ligas.

Estamos en la recta final para terminar esta temporada ¿cuáles son tus planes una vez que finalice el calendario 2019?

No hago planes a largo plazo, mis planes son año por año, no puedo pensar en el año que viene, ahorita estoy enfocado en el presente. Mi meta principal es terminar saludable, terminar con el brazo bien, terminar con el brazo como el equipo quiere que deba responder, y eso es lo que tengo en mente ahorita.

Ser un jugador de Grandes Ligas tiene muchas demandas tanto física como mental, ¿cuál es tu método para mantenerte concentrado?

Cuando estoy en Los Ángeles, trato siempre de buscar amistades. Mi familia está en Anaheim y salimos por ahí para ir a comer, hablo con mi familia, con mis primos, hablo con mi prometida, son cositas mínimas que te ayudan a distraerte y te sacan de la mente el beisbol. Una vez que vuelvo al estadio, llego completamente con las baterías recargadas. No tengo esa frustración del día a día del beisbol.

después de estar 15 meses ausente por la cirugía Tommy John que le realizaron en su brazo derecho. Carlos Solís/END

Mencionaste prometida, ¿eso significa que muy pronto te vas a casar?

Sí, me caso en noviembre, si Dios nos presta vida (ríe).

¿De dónde es la prometida?

De México.

Juan Carlos Ramírez, está en su última etapa de recuperación para volver a establecerse en las Grandes Ligas. Carlos Solís/END

¿Cómo te llevás con el resto de los nicas que juegan en este beisbol profesional?

Muy bien, soy amigo de todos ellos y siempre nos estamos apoyando uno al otro, aunque estemos lejos en los equipos. Aunque seamos pocos, siempre tratamos de poner el nombre de Nicaragua muy en alto. Nos sentimos contentos cuando uno de nosotros le está yendo bien. Cuando tengo la oportunidad de encontrarme con Erasmo (Ramírez) hablamos de mecánica e intercambiamos consejos. Hablamos de divertirnos porque no creás, este es un deporte que de vez en cuando debés sacar tu mente del beisbol, porque si no hacés una pausa (el cuerpo) continúa diciendo ‘tienes que resetear el casete’. Estoy seguro que Erasmo muy pronto estará de regreso en las Grandes Ligas. Los nicas pasamos un trayecto donde tuvimos mala suerte. Dice un dicho que Dios aprieta, pero no ahorca. Yo sé que Erasmo es un buen pícher, tira muchos strikes, él sabe qué hacer para volver a las Grandes Ligas, tiene un buen staff, va a poder regresar y va a demostrar lo que siempre ha demostrado, que es un pícher de este nivel.

¿Qué es lo que más extrañás de Nicaragua?

Todo, la comida, la familia, amistades. La verdad no hay cosa que no extrañe de Nicaragua, pero vos sabés, hay que hacer el sacrificio a veces para ayudar a la familia. Uno se acostumbra a estar fuera por un tiempo, pero cuando viene el momento de regresar, uno se emociona mucho.