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Cuando Carlos García activó la nueva etapa del beisbol en Nicaragua en 1970 con la presencia del comisionado de Grandes Ligas Bowie Kuhn y dos miembros del Salón de la Fama, Bob Feller y Joe Dimaggio, lanzando la primera bola y en el cajón de bateo, se puso en marcha una Liga de 64 juegos por equipo. El derecho Sergio Lacayo fue el máximo ganador con 15, mientras el líder jonronero Julio Lagos era limitado a solo 5 estacazos levanta voltaje. Con un aumento a 74 juegos en 1971, el guajiro Juan Oviedo también alcanzó las 15 victorias, en tanto, en 1972, el año del Mundial, regresando a 64 juegos para poder asistir al Torneo de la Amistad en Dominicana, Lacayo tomó nuevamente el comando con 15 triunfos.

Fue en 1973 cuando se dividió el beisbol en Nicaragua, que el joven derecho de Telica, Antonio Chévez, un auténtico lanzallamas, se convirtió en el primer ganador de 20 juegos en nuestra pelota, lanzando para el León de la liga de la Feniba con una autoridad impresionante. En total, 11 tiradores, solo uno zurdo, Asdrudes Flores en 1990, han ganado 20 o más en una temporada, incluyendo calendarios que en ciertas ocasiones superaron los 100 juegos.

El impacto Chévez

En aquella temporada del 73, previa al XXI Mundial, Antonio Chévez logró tres juegos sin hit ni carrera con un increíble balance de 20-1, incluyendo 9 blanqueos, con el brillante agregado de 172 ponches en 186 entradas y el cegador 0.93 en efectividad, cifras que mirando hacia atrás, parecen un producto de la fantasía.

Construyendo su triunfo 20 con la maestría de un arquitecto, Chévez blanqueó al San Fernando 4 por 0. En su faena, ejerció un completo dominio sobre los bateadores del equipo de Masaya, apoyado exclusivamente en una recta, que si bien es cierto no estuvo en esa ocasión con la velocidad de costumbre, según la nota que escribí, conservó inalterable su pacto con la zona de strike, cruzando las esquinas con certera puntería. Durante el trayecto, Chévez permitió solamente dos hits, uno de Guillermo Baldizón y otro de Rolando Mejía. Concretó la proeza, el mismo día que Hank Aarón descargó su jonrón 700 en el gran circo.

En 1975, Porfirio Altamirano, con 18 triunfos, se había acercado a la meta soñada, pero fue hasta en 1977 cuando tanto la Liga “Clemente” de Feniba como la “Esperanza y Reconstrucción” programaron más de 100 juegos, que saltaron al escenario otros tres ganadores de 20 juegos.

Lacayo arrasó

En la Liga “Roberto Clemente” de ese 1977, el derecho Porfirio Altamirano del Estelí, quien había empatado la marca de más blanqueadas en una temporada al “bordar” 9 en 1975, al igual que Chévez en el 73, logró extenderse a 21 triunfos, cifra también alcanzada por el pequeño y eficiente tirador derecho chinandegano Julio Espinoza, quien por cierto ese año se convirtió en el primer pícher en superar la barrera “macabra” de los 1,000 ponches.

Mientras Altamirano y Espinoza llegaban a 21 victorias en la Liga “Clemente”, pasando encima de las 20 victorias de Chévez, en la “Liga Esperanza y Reconstrucción”, otro derecho de ancha reputación, Sergio Lacayo, manejado hábilmente por Portobanco, lograba 22 triunfos, nueva marca, y de paso, se extendía hacia un registro en entradas lanzadas con un total de 244 y dos tercios. Hasta ese momento, Lacayo era también el dueño del mejor promedio en efectividad con su luminoso 0.85 en 169 entradas durante la campaña de 1972.

El triunfo 22 lo obtuvo Lacayo sobre la UCA por 5-3 con la ayuda eficaz del zurdo Luis Cano. Su balance global fue de 22-6 con 176 ponches y el liderato en efectividad con 1.95 de promedio a lo largo de 244 entradas y dos tercios de trabajo. ¡Qué les parece!

Dos casos de recorte

En la temporada de 1979, el derecho de los Tigres, Juan José Espinoza, ganador de 14 juegos consecutivos, parecía encaminado a los 20 triunfos, pero el torneo no pudo concluirse al realizar el FSLN la ofensiva final que tumbó a la dictadura y el intento de Espinoza quedó “amputado”.

Antonio Chévez. Archivo/END

Una excelente oportunidad de convertirse en ganador de 20 se le presentó al derecho de los Tiburones, Alfredo Medina en 1981. En determinado momento llegó a presentar balance de 16-4, pero su equipo el Granada perdió fuerza, y sin respaldo suficiente, el llamado “Robot” que fue capaz de completar 27 juegos, apenas pudo ganar uno más en sus últimas 6 decisiones. Así que fue forzado a conformarse con 17 y 9, quebrando la marca de Lacayo en entradas lanzadas, al sostenerse durante 251 innings en la colina de los infartos.

Epifanio dos veces

Julio Moya comenzó a impresionar en 1978. En los Juegos de Medellín, mortales para el picheo, promedió menos de 2.00 en efectividad y de inmediato comenzó a crecer espectacularmente. Su porcentaje de 0.14 en carreras limpias establecido en 1984 debe permanecer por los siglos de los siglos. Fue Moya el quinto ganador de 20 juegos con su balance de 21-3 en la temporada de 1983 lanzando para el León.

Esa década de los 80, no vio a otro lanzador capaz de alcanzar la súper cifra y fue necesario esperar hasta 1990 para ser testigos de dos formidables actuaciones monticulares, la de Epifanio Pérez, el más fiero del picheo leonés, registrando balance de 23-4, y la realizada por el “as” del Chinandega, Asdrudes Flores, único zurdo en la lista con 20-7. A su mayor brillantez, Epifanio agregó tumbar la marca de 22 victorias en poder de Sergio Lacayo desde 1977.

Epifanio, que era capaz de abrir y realizar recorridos completos en un doble juego, repitió la proeza con León en 1991, ganando 20 y perdiendo solo 4. Continuó Martín Bojorge del Rivas en 1992, retando a Chévez con su registro de 20 y 4, en tanto, en 1993, Barney Baltodano del Bóer, un derecho experto en lanzamientos flotantes y controlados, con la habilidad para derretir los bates más candentes, ganó 20 y perdió 6.

El último fue Daniel Miranda, lanzando para el León en 1995, con un balance de 20-8. Miranda falló en sus primeros intentos para alcanzar la victoria 20, pero el 3 de mayo frente al San Fernando, después de ser golpeado por un jonrón de dos carreras de Franklin López en el propio inicio, reaccionó consistentemente y respaldado por el bateo de los rugidores y un error del tirador contrario Freddy Corea, logró el ansiado triunfo por 4-3. Miranda retiró consecutivamente a sus últimos 14 adversarios, cerrando con ponche a Juan Vicente López.

En total, 10 brazos, 11 veces por la repetición de Epifanio.