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Cuándo te sientes el Aquiles de una Liga y eres herido muy temprano, esperas sin temor al desangre que con 37 partidos por delante, revisando lo ocurrido y reactivando a tu mejor soldado –el ausente Messi-, puedas conseguir el funcionamiento requerido y recuperar la eficacia para volver a prevalecer. Aturdido por ese golazo de Aritz Aduriz, quien había planeado retirarse antes del levante de telón, el Barcelona de Valverde, que vio rebotar los disparos de Suárez y Rafinha en los maderos, y también contó con un par de atajadas de mucho mérito por parte de Ter Stegen, salió derrotado de Bilbao por primera vez en un duelo inaugural después de once años. ¿Con Messi hubiera sido otro el desenlace?. No lo crean. En la pasada temporada con el argentino en la trinchera, se empató 0-0. Así que quizás se hubiera salvado un punto, o no, porque cuando entró Aduriz por Williams en el minuto 88, nadie podía pensar que su primer contacto con la pelota, un minuto después, sería para realizar esa acrobacia espectacular y precisa para enderezar un centro de Capa desde la derecha, y con tijeretazo magistral, perforar a Ter Stegen sacudiendo las redes.

Dos tiros en los postes

El recuerdo de la catástrofe frente al Liverpool en la final de la Champions, sigue siendo más fuerte que la conquista del último título pese a la enorme amplitud, y la urgencia por impresionar mostrando una completa restauración, parece estar afectando al Barsa, con o sin Messi. En el primer tiempo, fue más el Bilbao. Raúl García se encargó de ejercer una gran presión sobre la movilidad de Frankie de Jong, acostumbrado a la velocidad del Ajax, ahora forzado a pausas, viendo recortado su radio de acción, en tanto Iñaki Williams se adueñaba de casi todo el frente de ataque manteniendo preocupados a los defensores azulgrana desequilibrando, penetrando y disparando, exigiendo al máximo a Ter Stegen en un par de ocasiones con la multitud rugiendo…La lesión de Luis Suárez quien había estrellado un derechazo en el poste, hizo que entrara Rafinha en el minuto 36, que vio frustrado, como una pelota trazada con rosca, también era devuelta por el madero. Esas dos posibilidades, fueron el certificado de vida en lo ofensivo, de un Barcelona que ganaba en posesión del balón, pero no en creatividad, avanzando en la oscuridad.

La maniobra sorprendente

El partido fuerte en ritmo, careció de iluminación en lo referente a proporcionar un futbol fluido. Dembelé constantemente desorientado, y Griezmann tan ansioso de hacerse sentir, no lograron incidir, pero los ingresos de Rakitic a los 46 minutos y Carles Pérez en el 76, agilizaron al Barsa que mejoró en esa segunda etapa con aproximaciones sin disparos a la cabaña defendida por Unai Simón…El tiempo transcurría sin alteraciones y el 0-0 parecía estar escrito, cuando después de la ruidosa entrada en acción del joven Sancet en el minuto 64, el público recibió tan calurosamente a Aduriz, ese viejo león que a última hora decidió jugar su última temporada. Era el minuto 88 y nadie esperaba que fabricara un milagro. Casí de inmediato, se movió Capa desde atrás por la derecha dejando en evidencia a la irregular defensa del Barsa y colocó un centro que Aduriz decidió intentar rematarlo elevándose y contorsionándose por encima de sus 38 años, asestando con una tijera excepcional, la estocada que inutilizó a Ter Stegen y dejó al equipo azulgrana herido muy temprano, con mucho que revisar, esperando por Messi.