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Aunque debería registrarse como un salvamento a si mismo, porque fue el propio Kenley Jansen quien fabricó el problema que casi derrota a los Dodgers, sus ponches con las bases llenas a Mike Tauchman y Gary Sánchez de los Yanquis, le permitieron salir ileso de un una complicación tan enorme como la Pirámide de Keops, dejando a la multitud en Los Angeles con los corazones colgando de sus gargantas.

Nunca he simpatizado con la bendita regla de los salvamentos por considerarla excesivamente generosa, lo que la convierte en muy engañosa, si no se hunde el bisturí adecuadamente para una valoración apropiada. Un rescate es cuando resuelves un peligro real, es decir, una amenaza que está latiendo.

Lamentablemente, las estadísticas no separan los verdaderos salvamentos, entre los cuales tenemos que incluir este raro hecho por Kenley Jansen de si mismo, que los Dodgers agradecen, y los falsos.

Fue para Jansen, su salvamento 27 en 33 oportunidades ésta temporada. Foto: AFP/END

ASI FUE EL PROBLEMA

El derecho de 25 años, Tony Gonsolin que solo ha estado en acción en cinco juegos con cuatro aperturas, golpeado por el jonrón solitario de Aaron Judge, dejó el juego a favor de los Dodgers 2-1 después de trabajar cinco entradas.

La pizarra se mantuvo inalterable hasta el noveno, cuando el manager Dave Roberts, decidió llamar a su rematador estrella, algo deteriorado como factor de seguridad… Jansen ponchó a Gregorius, pero permitió hits seguidos de Gleyber Torres y Brett Gardner.

Un roletazo de Urshela que no produjo out, quedó como jugada de escogencia y llenó los costales. Con el empate en tercera y la ventaja en segunda, Jansen reemplazó su brazo derecho por el de Don Drysdale o el Orel Hershiser, y paralizó frente al plato a Mike Tauchman y Gary Sánchez, ponchándolos, preservando la victoria que había metido en serias complicaciones.

Fue para Jansen, su salvamento 27 en 33 oportunidades ésta temporada.

Fue para Jansen, su salvamento 27 en 33 oportunidades ésta temporada. Foto: AFP/END

MUCHA GENEROSIDAD

Un lanzador salva juego, si cuando entra, tiene una ventaja de tres carreras, y trabaja por lo menos una entrada.

¡Cuánta comodidad! ¿O no? Un inning basta para manejar una ventaja de tres carreras…Entrar al juego con la potencial carrera del empate circulando –se ve bien-, en el cajón de bateo –más o menos- o en el círculo de espera, otra extensión favorable…Si lanzas por lo menos tres entradas.

Esto demanda una mayor exigencia, pero también debería exigirse estar en defensa de un marcador estrecho…Aunque se ha agregado posibilidades de salvamento malogradas, las estadísticas siguen confundiendo. Ahí tenemos a Jansen, llenando las bases y haciendo peligrar la victoria de los Dodgers. Fabrica el problema, y al salir de él, se apunta juego salvado en lugar de juego complicado. Esta regla con su generosidad, ha facilitado alterar los salarios de los relevistas. Hay casos como el de Roberto Osuna de Houston, con cifras pero no tan confiable.