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Un estallido de 4 por 3, es raro en el calcio italiano de defensas tan pobladas y mordedoras, que dificultan los espacios, la circulación y las proyecciones. Pero ese marcador fue visto ayer en la difícil aunque resonante victoria de la Juventus sobre el Nápoles, equipo que estuvo a punto de eliminar al Liverpool en la última Champions.

Naturalmente, la Juventus es favorita para mantener su largo dominio en la llamada Serie A coronándose por novena temporada consecutiva. Dispone de todo el armamento necesario, y pese a que el joven defensor central holandés fue responsabilizado por dos goles, Mathijs DeLigt, su futuro es más que prometedor, casi una certeza.

En su primera batalla de gran exigencia, la Juventus estaba adelante 3-0 en el minuto 62, y repentinamente, se le abrió el piso, facilitando la estruendosa recuperación del Nápoles para el 3-3, y ganar finalmente por el desafortunado autogol de Kalidou Koulibaly en el minuto 92.

Las siete estocadas

El gol abridor del recién adquirido Danilo en el minuto 16, recibiendo un pase preciso de Douglas Costa desde la izquierda y rematando con derecha, colocó en ventaja a la Juventus 1-0, aumentando Higuaín 2-0 a los 19 con un quiebre magistral al senegalés Koulibaly, y estirando Cristiano 3-0 en el 62 con su primer gol, un disparo de izquierda rasante, habilitado por Douglas Costa.

Pensar en ese momento en una recuperación del Nápoles, parecía tan improbable como descubrir que al David le falta un brazo. Y sin embargo, se produjo: el de cabeza logrado por Manolas a los 66, despertó al Nápoles; la oportuna aparición del mexicano Chucky Lozano, recibiendo desde la izquierda cuando De Ligt fue rebasado, y dejando sin chance al arquero Szczensny, y la entrada de Di Lorenzo para empujar un centro largo entre una defensa aturdida en el minuto 81, estableció el 3-3.

Fue el autogol espectacular de Koulibaly en su propia cabaña, el del triunfo para la Juventus.

Empató el Real Madrid

Mientras el Atlético de Madrid con su tercer triunfo angustioso, 3-2 contra el Eibar, se instalaba invicto en el liderato con 9 puntos, el Real Madrid veía esfumarse dos puntos más para un total de cuatro en tres jornadas, al empatar 2-2 con el Villarreal, agradeciendo los dos goles de Gareth Bale, expulsado por segunda amarilla en tiempo añadido.

Se adelantó el Villarreal por el gol de Gerard Moreno en el minuto 11 rematando un rechazo bastante frontal de Courtois, niveló Bale 1-1 en el 45 culminando una penetración por la derecha, pero el Villarreal volvió a colocarse en ventaja con gol de Moi Gómez en el 73, apuntándose un rescate Bale con poderoso remate zurdo junto al poste izquierdo de Andrés en el 85.

El Madrid juega mejor en los avances pero flaquea atrás y necesita más consistencia en la contención. Benzema tuvo sus momentos y también Casemiro, pero se necesita más, y eso está pendiente.