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De principio a fin, las cosas pintaban bien para el campeón mundial interino del CMB, Juan Palacios, ante un rival como el mexicano Erick Ramírez, que puso coraje y aguante hasta donde más pudo pero era evidente que el tiempo le daría la victoria al monarca.

El nica, luciendo un boxeo incansable, pensante y destructivo fue minando hasta acabar con su retador en el Centro Banamex del D.F., en diez asaltos, aunque dio la impresión que pudo terminar antes la pelea.

Palacios noqueó a Ramírez manejando la pelea a su antojo, dándose incluso el lujo de hacer una pausa como lo hizo en el sexto asalto para ver cómo estaba el mexicano en ese momento, pero aunque explicó después el nica que no fue la mejor decisión, al final le sirvió para apretar el acelerador y acabar con la agonía de su rival.

El arranque no ofreció muchas pautas, Palacios lució un poco fuera de distancia aunque no cabe duda que conectó los mejores golpes. Ramírez quizá tiró más pero no se veía la reacción contundente que provocó desde el primer instante el monarca con sus golpes.

En lo adelante, era imposible pensar que el nica pudiera perder un asalto. La estrategia por momentos parecía encaminada al contragolpe dejando que Ramírez se cansara y reaccionara con ganchos abajo y volados arriba con la izquierda para ir minando al mexicano que en todo instante resintió los golpes de Palacios.

El monarca insistía mucho con sus ganchos de izquierda, además cambió de perfil para confundir a Ramírez, quien no tardó mucho en recurrir a los amarres para evitar que el poder de los golpes del nica hicieran más daño. Los primeros asaltos se veía con garra a Ramírez –en realidad era lo único que tenía-  pero era muy errático en su golpeo o sencillamente se quedaban en los guantes del campeón.

Pero la mejor señal de lo mal que estaba el mexicano ante Palacios se comenzó a notar en el tercer asalto, con dos empujones se fue al suelo. No tenía fuerzas en sus piernas y se volvió a caer en el cuarto capítulo de la pelea en esas mismas circunstancias.

Después de anunciarse, como reglamenta el CMB, cómo iba la pelea en el cuarto asalto era el mejor reflejo que no podría haber fraude si acaso ocurría el milagro de que Ramírez aguantara el martirio de los 12 asaltos. En los cuatro rounds los tres jueces miraron ganar al nica y la pelea no cambió su historia hasta ese sexto asalto cuando Juan se quedó esperando, se guardó los golpes y sólo se dedicó a probar.

El resultado fue que perdió el round pero estaba lejos que eso cambiara la historia de la pelea. Con el dominio total de la estrategia y el ritmo de la reyerta, Juan le hizo doblar las rodillas a Ramírez en el séptimo y octavo capítulo. Se veía que el mexicano no aguantaría mucho. Al fin cayó en el noveno, cuando daba la impresión que el tercer hombre del ring debía parar la pelea pero lo hizo en el décimo cuando Ramírez se escapó de caer solo sin recibir golpe alguno.

Al final de la pelea, Palacios recibió la promesa de su promotora que unificaría el título del CMB de las 105, con el campeón regular, Oleydong Sithsamerchai