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Bertha Villalta, mamá de Lesther Medrano, recordará por el resto de su vida aquella vez cuando su hijo, con apenas 12 años, le dijo que algún día jugaría en Grandes Ligas con los Dodgers de Los Ángeles, equipo al que le había tomado especial cariño, tan solo porque los colores de su uniforme son los mismos que los de la bandera de Nicaragua.

Cuatro años después de aquellas palabras, Lesther Medrano es el nuevo prospecto de los Dodgers, con quienes firmó un contrato por 475 mil dólares más un bono de estudios de US$100 mil.

Según cuenta Villalta, los campos destinados para cultivo en la comarca de Pochocuape, en Managua, vieron nacer el talento deportivo de Lesther cuando apenas era un pequeño de 8 años, y durante las tardes solía jugar con familiares y vecinos con bolas de calcetín.

“Recuerdo que yo le decía a mi esposo (Javier Medrano): ‘Mirá, este chavalo le pega bien a la pelota y es vivo para jugar’”.

Medrano es el menor de tres hijos del matrimonio formado por Bertha Villalta y Javier Medrano, aunque con sus 1.90 metros supera en tamaño a sus hermanos, Sergio Javier de 22 años y Oscar Javier de 19.

“De mis tres hijos, Lesther es el más alto, él desarrolló rápido”, comenta la progenitora del prospecto nica.

Según comenta, Lesther jugaba con carritos a escondidas, porque le daba pena que lo vieran haciéndolo, pues por su tamaño, la gente lo consideraba mayor.

Inicios en el amistad dodgers

Bertha Villalta lleva más de 16 años laborando en el Instituto Nicaragüense de Deportes (IND), donde Lesther comenzó a entrenar de manera más formal en el estadio Amistad Dodgers.

“Al principio lo traía dos veces a la semana a entrenar, pero después, Lesther me pedía que lo trajera todos los días. Desde entonces, no ha parado de entrenar”, recuerda Villalta.

“Su primer equipo fue el René Cisneros, él lanzaba, pero en cada partido le hacían 22 o 21 carreras, no era porque tirara mal, sino porque los otros niños le hacían muchos errores”, cuenta Bertha.

Lesther Medrano es el nuevo prospecto de los Dodgers. Cortesía WBSC/END

Fue en uno de esos partidos donde Nemesio Porras, presidente de la Federación Nicaragüense de Beisbol Asociada (Feniba) notó el prominente tamaño de Lesther, que todavía no llegaba a los 10 años y era más alto que el resto.

“Nemesio me dijo que lo iba a invitar a la Preselección para un Panamericano Sub-10, que iba a ser en Nicaragua, pero me dijo que si no quedaba en el equipo, que no me preocupara. El asunto es que Lesther le puso mucho empeño, tanto que después de los entrenamientos en el estadio, los continuaba en la casa. Con su papá entrenaba de una forma particular: bateaba tapitas de gaseosa y semillas de maíz”, comenta Villalta.

Ni gaseosa ni café

Una vez Lesther decidió tomar en serio lo de convertirse en pelotero profesional, hasta cambió lo que comía y bebía.

“Desde ese primer Panamericano, Lesther dejó de tomar gaseosas y café, porque decía que eso le hacía daño. Cuando almorzaba tomaba agua o refrescos naturales. Él se metía a Internet para ver qué comían los jugadores de Grandes Ligas y me comenzó a pedir que le hiciera pastas para ganar peso, pero nunca engordaba”, afirma Bertha.

Por otro lado, además de su talento como beisbolista, a Lesther le va bien con los idiomas. Actualmente está en un curso intensivo de inglés y puede hablar y escribir en portugués con gran dominio, lo que consiguió mientras estuvo en Brasil, en el programa de desarrollo de talento de la MLB.

El dolor de la distancia

Por su talento, Lesther se convirtió pronto en una figura del beisbol infantil y sus viajes con las selecciones nacionales se multiplicaron.

Bertha Villalta, mamá de Lesther Medrano. Foto: Carlos Montealto/END

“Su primer viaje a China por la Copa Mundial Sub-12 fue muy difícil para mí. Sufrí y hasta lloré por ese viaje tan largo. Yo solo pensaba en cómo un niño de 12 años iba a estar en un lugar tan lejos”, declara Villalta.

En el 2018, cuando Lesther se fue a Brasil para continuar con su preparación en el programa de desarrollo de la MLB, la familia también sufrió por la separación. “Ese viaje me dolió mucho, sobre todo porque se fue en un momento en el que la situación del país era complicada. Pero entendí que para él era la mejor decisión y gracias a Dios los resultados fueron buenos”, comenta Bertha, orgullosa de su hijo.

“Cuando él se fue a Brasil (en 2018) con el programa de desarrollo de la MLB, ahí también la sentí bastante, porque se fue en un momento que la situación del país no estaba bien por todo lo que estaba pasando. Pero era la mejor decisión, porque él no podía estar entrenando.

Sobre la firma

Desde un principio, Lesther parecía estar destinado para algo grande, por el proceso de desarrollo que logró en sus diferentes actuaciones con la selección nacional de beisbol en las categorías menores. Así que para este joven lo de su firma con los Dodgers fue un paso más en su exitosa carrera como beisbolista, que tiene buena pinta, de cara a llegar a las Grandes Ligas.

“Esta firma es un regalo de Dios al esfuerzo que mi hijo ha realizado, no se pudo con Detroit ni con Texas, organización que no logró conseguir el dinero que habíamos pactado, pero la firma no se dio solo por el dinero, sino porque no podíamos dejar pasar más el tiempo. Lesther estaba triste por toda esta situación, pero le dije que su firma la había puesto en las manos de Dios y que sus tiempos son perfectos. Al final, Dios hizo la obra, su firma con los Dodgers se dio de un día para otro”, explica Bertha.

“Cuando se dio la firma con los Dodgers, Lesther me dijo: ‘ahora voy a trabajar más duro, porque estoy en el equipo que soñaba desde niño’”, cuenta Bertha Villalta, quien ahora es la madre del quinto prospecto nicaragüense que más dinero ha recibido por firmar con un equipo de Grandes Ligas.