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Ni Jorge Bucardo pudo evitar el viaje de los Dantos hacia el abismo. El Bóer, en un alarde de coraje, determinación y capacidad para responder entre las brasas, alcanzando su punto de ebullición, logró derrotar a los Dantos 7-6, y de esa forma, saliendo desde el fondo del pozo de las angustias después de haber perdido los dos primeros juegos.

Los Indios se encumbraron con tres triunfos seguidos para avanzar a la final del Pomares 2019. Parte de la grandeza del beisbol es ver a lo imprevisible colocando de rodillas a “la lógica”, como ocurrió en esta serie, cuando el equipo más grande, más fuerte, mejor armado, se vio superado por quienes peleando con el corazón en los dientes y sus almas rugiendo, resistieron, resistieron, y triunfaron, una lección sobre lo que se puede conseguir, aún cuando aparentemente todos los factores estaban en contra con la serie 0-2.

Los milagros no hay que esperarlos, hay que provocarlos, como lo hicieron los Indios. Con la pizarra 6-6 y sin Bucardo en la colina, golpeado en el octavo con la carrera de la sobrevivencia, Ronald Medrano no pudo evitar que se le moviera el piso después del hit de corazón y piernas de Vásquez. Se otorgaron dos boletos intencionales en busca del doble play, pero apareció Javier Robles en escena con el arponazo mortal.

Arranque con contrastes

EL inicio del zurdo Carlos Teller, fue impresionante. Ponchó a los cuatro primeros bateadores indios, pero de inmediato, fue golpeado por el contraste en el cierre del segundo: los Indios rompieron la cadena de “kaes” y con cuatro hits seguidos, incluyendo dobles de Juan Carlos Urbina y Alvaro Rubí, se adelantaron 2-0 alborotando las tribunas llenas por completo. Súbitamente, Teller estaba siendo bateado alegre y efectivamente, pero se tomó un calmante, recuperó su manejo, dominó a Sandy Jr. y ponchó a Rivera por segunda vez. Ventaja significativa pero obviamente expuesta a riesgo contra un ataque como el de los Dantos, de rápida activación.

Eso fue precisamente lo que ocurrió en la parte alta del tercero, cuando los Dantos, aprovechando un descontrol tan alarmante que provocó dos cambios de tirador en la colina

Javier Robles dio la estocada final para llevar a la Tribu a la victoria sobre los Dantos.Orlando Valenzuela/END

india, voltearon la pizarra dolorosamente para el sector mayoritario de la multitud. Tres hits, un error, cuatro boletos -tres de ellos consecutivos-, y un flay de sacrificio, facilitaron cinco carreras dejando a los Indios atrás en el marcador 5-2. Muy temprano para pensar en lo peor.

Silva se derrumbó

Otro inicio engañoso fue el de Braulio Silva. Por dos innings, el derecho de la tribu pareció ser el mismo pícher dominante que le aplicó seis enérgicos ceros a los Dantos en el segundo juego. Tal impresión, saltó hecha astillas en el tercer episodio, hit de Ortiz, otro de Mendoza con un out, boleto a Alegría, hit de Ofilio y pasaporte a Estrada, terminaron con la paciencia de Sandy y entró Jefferson Martínez, también fuera de la zona de strike, otorgando dos boletos impulsadores, desesperando a los seguidores indios.

Fue llamado de urgencia Róger Marín, y aunque no pudo evitar la quinta carrera de los Dantos con el flay de Garth, cerró el inning dominando a Ortiz, colgó un cero complicado en el cuarto y agregó otros dos con más tranquilidad en el quinto y sexto innings, inyectándose confianza. El Bóer empató en el cierre del cuarto con Teller derritiéndose por la presión que tenía encima. Doble de Urbina, boleto a Pavón, hit productor de Sandy, un wild y estocada de Janior Montes, nivelaron el marcador 5-5, dejando el futuro del juego y el de Teller, en la cuerda floja sin red abajo.

El suspenso sin reposo

Los Dantos se adelantaron en el séptimo 6-5 fracasando en ampliar estando las bases llenas con un out al batear Garth para doble play. Marín salió después de una base por bolas y un hit, y el relevista Jimmy Bermúdez, quien lanza en cada juego, admitió el machucón de sacrificio que obligó bolear a Renato para llenar las bases en busca del doble play. Un golpe a Elmer Reyes, soltó el nudo y los Dantos tomaron ventaja, pero no fueron más allá.

El insistente Bóer, resistiéndose a morir, hizo vulnerable el piícheo de Jorge Bucardo en el octavo forzando un equilibro 6-6. Lo clave estuvo en un par de movimientos equivocados: el de Marlon Oviedo, corredor emergente tomando un riesgo innecesario con un batazo al cuadro y siendo atrapado, y el de los Dantos con su infield, sin poder llevar a Oviedo a segunda de primera intención y evitar el mantenimiento de la posición anotadora. El avance de Rivera a segunda, hizo productivo el hit de Janior Montes estableciendo el 6-6 cargado de suspenso. Y en el noveno, el cohete de Robles haciendo inútil la zambullida de Alegría en busca de la atrapada fantasiosa. No ocurrió, ganaron los Indios, y cayó el equipo más fuerte y mejor armado.