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En una de las sillas del viejo estadio nacional está Sandy Moreno, luce reflexivo, mientras observa el entrenamiento del Bóer, de cara al primer juego de la final del Germán Pomares contra León.

De pronto, rompe el silencio y lanza una mirada retrospectiva a la heroica remontada contra los Dantos. “Fue grandioso”, dice, y luego comenta que todo comenzó con una charla antes del cierre del noveno episodio del tercer juego.

“Para que ellos nos ganen les faltan tres out, no permitamos que los consigan”, relata Sandy que les dijo a sus bateadores.

“Fue entonces que apareció el batazo de Montiel”, señala, como quien vuelve a vivir el momento justo en el que la “situación se revirtió por completo” ante los Dantos.

Sandy regresa a cada uno de los cinco juegos de la semifinal, y cuenta lo que no pudo verse ni escucharse desde los asientos del nuevo Dennis Martínez ni en la transmisión de televisión.

Derrota fortalece al Bóer

Los Indios del Bóer perdieron el primer juego de la serie con pizarra de 5-4, tras haber estado ganando 2-0 y 3-2 durante la primera mitad.

Pese a empezar perdiendo, lo que se considera altamente negativo en una serie corta, “ese juego nos permitió saber que si bien el rival era fuerte, estaba a nuestro alcance”, explica Sandy.

“A pesar del revés salimos del estadio hasta más seguros de cómo lo hicimos cuando entramos para el inicio del juego, porque nos convencimos de que podíamos pelearles de tú a tú”, dice el mánager, quien asegura nunca haber sufrido un bajón de esperanzas.

Una frase común

El segundo partido fue también la segunda victoria de los Dantos. Los Indios cayeron con score de 6-5 en once entradas, luego de haber estado arriba 2-0 en los primeros seis innings y de haber entrado al noveno episodio con ventaja de 3-1.

Pero apreció William Rayo y los golpeó en par de ocasiones. Un jonrón de dos carreras para empatar el juego en el inning nueve y un doble con las bases llenas para darle vuelta a la pizarra y sellar la victoria de la “maquinaria roja” en el once.

El Bóer de Sandy Moreno consiguió una remontada histórica. Orlando Valenzuela/END

“Después de ese segundo juego nos reunimos y sucedió algo que me impactó: no miré ninguna cara triste. Los muchachos estaban entusiasmados porque habíamos hecho un gran partido y se mostraban comprensivos con el hecho de que esta vez el triunfo no nos favoreció”, relata el estratega.

Según Sandy, tras la derrota los jugadores usaron una frase en común: “ahora nos toca ganar tres de tres, decían constantemente. Esa noche, en lugar de salir con la guardia abajo, el equipo salió impulsado por el reto de la remontada. Nunca nos dimos por vencidos”.

Charla entre Sandy y Montiel

Al llegar al cierre del noveno episodio, el Bóer estaba prácticamente en la tumba, con solo una oportunidad al bate para producir cuatro carreras que le permitieran escaparse de la barrida. La pizarra estaba 8-5. Nada ni nadie parecía evitar la tragedia de una eliminación en tres juegos.

Sin embargo, los Indios se reunieron antes de esa última bateada, y fue en esa charla donde al parecer se gestó el cambio de la historia.

“Antes del noveno episodio, hablé con los jugadores y les dije: para que ellos nos ganen les faltan tres out, no permitamos que los consigan. Fue entonces que apareció el jonrón de Montiel que nos dio la victoria, y a partir de ahí la situación se revirtió por completo”, refiere Moreno.

Además, cuenta que habló personalmente con Montiel antes del turno milagroso. “Nos faltan dos carreras, le dije, y él me respondió que iba en busca del batazo grande. Recuerdo que solo le contesté: en el nombre de Dios.”, expresa el mánager.

El tercer duelo terminó con victoria de los Indios 9-8, gracias a un jonrón de tres carreras de Edgar Montiel. Ante el asombro de todos, el Bóer le dio vuelta al marcador sin ningún out en la pizarra.

“No esperaba un marcador así”

Una historia distinta fue el cuarto duelo, porque la tropa de Sandy Moreno se impuso por nocaut de 21-8 en siete entradas.

“No me esperaba un resultado así. Creía en la victoria, pero no en que la fuéramos a conseguir con un marcador tan abultado”, confiesa el otrora jugador.

Los Indios del Bóer ahora enfrentarán a León en la final. Orlando Valenzuela/END

“Para esa victoria fue clave la actitud de los peloteros. Antes del juego todo era alegría y no había presión, eso nos permitió jugar relajados. Fue por tal razón que cuando ellos se nos acercaban en el marcador, nosotros ripostábamos. Había confianza plena”, explica el timonel.

En este partido, los Indios del Bóer conectaron 13 imparables, entre ellos, cinco jonrones.

Lección aprendida

Con la serie empatada a dos triunfos por bando, la tribu se presentó al quinto desafío con la motivación al máximo nivel. “Los muchachos estaban tan animados, que si hubiéramos estado 0-3 en la serie, también hubiéramos ganado cuatro juegos seguidos”, cuenta Sandy.

Ese quinto y decisivo encuentro, el Bóer lo estuvo perdiendo 5-2 hasta en la tercera entrada y 6-5 hasta la séptima, pero al final se impuso 7-6 tras anotar una carrera en el octavo y otra en el noveno capítulo.

“A pesar de haber estado abajo en el marcador en par de ocasiones, los jugadores nunca bajaron la guardia. En el dogout, el entusiasmo se mantuvo intacto. Eso fue clave para vencer”, comenta el estratega.

“Esa remontada en el marcador del quinto juego y en la serie en general fue posible gracias a que los primeros dos partidos nos enseñaron mucho a saber pelear contra la corriente”, explica Sandy Moreno, quien vuelve al presente, clava su mirada en los jugadores y empieza a planificar la serie contra León.

“Espero ganarla lo más rápido posible”, puntualiza el mánager del Bóer, quien como jugador se robó 454 bases, la máxima cifra para un pelotero en el beisbol nacional.