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Ganó León 6-2, está adelante 2-0, pero escapó a un momento de intensa presión en el octavo con las bases llenas y los Indios en pie de guerra, ya sin Wilton López en la colina.

La figura cumbre: Marvin Martínez, quien está funcionando ofensivamente como si hubiera encontrado en León viejo los bates de Panal y de Medina, no dejando títere con cabeza, había realizado en la defensa una gran asistencia sobre difícil rebote en Wandley Ocón, provocado por el batazo quemante conectado por Álvaro Rubí, sacando un gran out y “decapitando” a favor de Wilton el inicio del octavo, y en el mismo inning, con las bases llenas y el Bóer reaccionando con dos carreras, atrapó milagrosamente un proyectil de Jordan Pavón y contorsionándose apropiadamente entre el humo y el polvo, logró velozmente un out poco probable, para quitarle todo el impulso al Bóer.

Un picheo sereno

Sin alardear, casi sin sudar, Wilton López utilizó su larga experiencia y amplia sabiduría para desarmar a los Indios durante siete entradas, quitándoles toda posibilidad de hacer algo diferente a bostezar frente al plato.

El derecho que conoció el clima y el ambiente de la Gran Carpa, llegó a retirar a 12 consecutivos durante la segunda victoria de los rugidores en esta final por 6-0.

La superioridad que mostró Wilton, antes de salir a lanzar en el octavo excediéndose, fue exuberante. Un picheo cerca de lo magistral, ofreciendo todo tipo de variantes con una sencillez llamativa, para sujetar al bateo indio en el congelador del cero, hasta que en el octavo, ansioso por extenderse cedió dos hits, otorgó un boleto y fue afectado por un error.

Entró Álvaro Membreño, golpeado por el hit de Urbina, pero con la gran jugada de Martínez, la amenaza fue controlada en dos carreras y cerró Junior Téllez.

Marín sin secretos

Difícilmente se puede identificar a Róger Marín como un pícher capaz de imponer autoridad, aún en este pequeño beisbol.

Sus lanzamientos que parecen flotar, son muy visibles, con poca opción de engañar. Sin embargo, es el único ganador de 17 juegos en el Pomares.

Eso no asusta, menos a los leones en su casa, que anoche sin necesidad de mostrar furia, lo explotaron antes de completar tres innings, con bateo fluido y constante, no largo ni ruidoso. Dos carreras en el primer episodio, utilizando incluso un ponche a Ocón para marcar y tomar base por wild pitch, una más en el segundo con un sacrificio y dos hits dentro del cuadro, y otras dos en el tercero con batazos impulsadores de Danny Calderón y Evert Membreño.

En total 5 carreras consecuencia de 9 imparables. León agregó una sexta carrera como factor de seguridad y el despertar tardío del Bóer solo fabricó dos en el octavo para morir decentemente, dejando las bases llenas por culpa de Martínez.