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Las grandes hazañas suelen ser la suma de diversos factores y protagonistas, de lo cual está muy claro el equipo de León, que juntando un picheo efectivo y un bateo no escandaloso, pero sí dañino para el rival, dominó a placer a los Indios del Bóer hasta doblegarlos con una superioridad abrumadora.

El 4-1 en el balance final de la serie es la prueba más contundente de una batalla que en el terreno hasta pareció muy desigual. León fue demasiado para un Bóer con alma, pero sin recursos.

Aquí las cinco claves que llevaron a los Leones a la conquista de su decimotercer título y el primero desde el 2003.

El arte de pegar primero

En cada uno de los cinco juegos de la serie final, los Leones de León tomaron ventaja en el propio primer episodio. En el juego uno empezaron ganando 1-0, en el segundo 2-0, en el tercero 1-0, en el cuarto 3-0 y en el quinto 1-0.

Esto les permitió manejar los hilos de cada encuentro y fortalecer su confianza desde el inicio, frente a un rival que por empezar perdiendo, solía caer en la frustración muy pronto.

Wilton López. Archivo/END

“Que nuestro bateo golpeara siempre de primero, nos ayudó muchísimo a lo largo de la serie”, dijo Ariel “Panal” Delgado tras la coronación.

Fidencio y Wilton, dos fieras

La coronación de León en el Pomares 2019 no habría sido posible sin el soberbio trabajo de Fidencio Flores y Wilton López. Entre los dos sumaron tres victorias y un salvamento.

Fidencio ganó el primer juego con una faena de seis entradas sin carreras y en el quinto se apuntó la victoria tras una presentación de 6.2 episodios y una carrera limpia. Fue el pícher efectivo de siempre.

Wilton, por su parte, ganó el segundo encuentro luego de un trabajo de 7.1 innings y solo una carrera limpia y en el quinto desafío, aunque admitió dos carreras sucias en 2.1 entradas, salvó el partido. También fue clave.

Tres zurdos de cuidado

Para todo equipo y en todo tipo de serie es clave que la parte alta de la alineación responda a las exigencias y León no tuvo problemas en ese aspecto, porque Norlando Valle, Arnol Rizo y Enmanuel Meza fueron tres zurdos imparables en toda la serie.

Valle, el primer bate, conectó 11 cañonazos en 25 turnos oficiales, para un promedio de 440 puntos, y además impulsó tres carreras. Rizo, el segundo en el line-up, bateó de 16-7 para un average de .437 y remolcó dos anotaciones. Meza, que en tres juegos fue tercer bate y en otros dos alineó como cuarto, conectó de 22-9 para un promedio de .409 con cinco remolques. Los tres siempre fueron un peligro para el Bóer.

El factor Martínez

Detrás de Valle, Rizo y Meza siempre estaba Marvin Martínez, quien fue escogido como el Jugador Más Valioso de la final. Sus números no admiten discusión sobre su aporte a León.

Los movimientos y estrategias de León en el terreno de juego pasaron antes por la cabeza de Sandor Guido, quien se ha convertido en un tiro fijo como mánager: gana todo por lo que compite.Archivo/END

Decidió tres juegos, conectó 14 imparables en 22 turnos al bate para un promedio de .636, anotó seis carreras e impulsó otras cinco. A esto agréguenle un destacado trabajo a la defensiva y que ligó de hit en ocho turnos consecutivos.

Sandor, un tiro fijo

Los movimientos y estrategias de León en el terreno de juego pasaron antes por la cabeza de Sandor Guido, quien se ha convertido en un tiro fijo como mánager: gana todo por lo que compite.

Aprovechando que le armaron un equipo contendor, él, con su experiencia de 24 años como pelotero y ese carisma que cosechó como capitán de la selección por vwwarios años, supo manejar el talento humano disponible y mover las piezas necesarias ante cada situación.

Con la asesoría de un cuerpo técnico experimentado lució como un timonel de largo recorrido. Eso fue clave para la coronación.