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Entre los jugadores de León que con gran bullicio corren delante de su afición cargando el trofeo de campeones del Pomares 2019 anda Oswaldo Mairena, el exlanzador de los Cachorros de Chicago y de los Marlins de la Florida, en el mejor beisbol del mundo. Suda a mares y mientras brinda declaraciones, la voz parece escapársele a causa de la emoción.

No hace más que hablar del picheo leonés, al que él dirigió a lo largo de la temporada y que fue la base sobre la cual los felinos construyeron su regreso al trono después de 16 años sin lograrlo.

“Nosotros sabíamos de nuestro gran picheo, pero no fue esa una razón para confiarnos. Así que nos preparamos a fondo, y con nuestra experiencia (en Grandes Ligas) aconsejamos a los muchachos y ellos siguieron al pie de la letra las indicaciones”, comenta, mientras los aficionados metropolitanos que invadieron el nuevo Dennis Martínez coreaban a un solo grito: ¡Viva León, jodido!

La estrategia contra el Bóer

Mairena, quien vistió el uniforme de wwlos Cachorros de Chicago en el 2000 y el de los Marlins de la Florida en el 2002, asegura que por tener una alineación “con bateadores de gran peligro”, al “Bóer había que trabajarlo con mucha inteligencia”.

“Conscientes de eso aconsejamos a los pícheres que debían tener cuidado con la zona de strike, y que para triunfar habría que evitar hasta las equivocaciones más pequeñas, porque ellos son capaces de conectar jonrón si se les realiza un lanzamiento sin mucha malicia”, explica, con la experiencia de quien ha lanzado en el máximo nivel del beisbol.

Añade Mairena, que de cara a cada partido contra el Bóer, recomendó a su staff de lanzadores que “atacaran la zona de strike, porque si nos poníamos abajo en el conteo iba a ser más probable que ellos nos conectaran imparables”.

El plan para el último juego

De acuerdo con Mairena, la aparición de Wilton López como rematador en el juego de la coronación no fue porque el otrora lanzador de Grandes Ligas haya pedido la pelota y menos como parte de una improvisación.

“Su entrada al montículo fue parte del plan que teníamos para acabar la serie en este juego. Habíamos planificado que Fidencio nos garantizara siete entradas y que después Wilton se encargara del resto. Ciertamente nos asustamos cuando le hicieron las dos carreras, pero al final supo imponer su ley”, cuenta Mairena, sin poder ocultar con su mirada las ansias de volver a zambullirse en el júbilo de su equipo.

Pero antes, comparte que está dirigiendo en el beisbol nacional porque aún gusta “de las competencias y los retos. Siento que puedo ayudarle a los muchachos a ser mejores, y eso es lo que me impulsa a ser parte de un cuerpo técnico”.

Tan rápido como puede vuelve a la algarabía de su manada. Es uno más en la celebración del decimotercer título de León en su historia.