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Los Yanquis han sido tan buenos este año, que todas las dificultades presentadas sin importar el tamaño, incluyendo la pérdida al mismo tiempo de sus dos principales artilleros, Aaron Judge y Giancarlo Stanton, capaces de proporcionar 100 jonrones, y la de su “as” Luis Severino, un potencial ganador de 20 juegos, fueron superadas sin alteración de nervios.

Se excedieron tanto que cuando comenzaron los regresos de más de una docena de lesionados, el problema era ¿a quienes sacar? Llegó el momento en que ni siquiera la pérdida de su máximo ganador, un sorprendente Domingo Germán, los preocupó, porque Severino ya estaba de regreso, y tanto Paxton como Happ y Tanaka, ofrecían garantías. Se consideró utilizar al veterano abridor del juego inaugural en el nuevo Yankee Stadium hace 10 años, el zurdo C. C. Sabathia, como relevista. El vistazo del mánager Aaron Boone a un bullpen encabezado por Chapman y Britton, más Ottavino, Green, Khanle, Cessa y Cortés Jr, lo tranquilizaba.

UNA FIRMEZA NECESARIA

Jonathan Loaisiga estaba ahí, a la “caza de oportunidades” que recomendaba Picasso. Es llamado en el último año de ampliación del roster a 40, pero sabe que pelear por un espacio contra reloj entre valoraciones ya realizadas a cada brazo, es difícil. Ofrece dos ceros contra Azulejos y otros dos frente a los Angelinos, permitiendo un hit en esos cuatro episodios, mientras poncha a cinco y solo cede una base.

Y el sábado, otra vez contra Toronto, detrás de James Paxton quien trabajó seis entradas en ruta hacia su décimo triunfo consecutivo, la racha más larga de un tirador yanqui desde los 11 de Ron Guidry en 1979, Jonathan alcanza su máximo nivel como lanza-llamas con envíos de 100 millas, y poncha a cinco, incluyendo a los jóvenes tan en proyección como él: Vladimir Guerrero y Lourdes Gourriel.

No escapa los dobles consecutivos de Grichuk y Hernández, que le fabrican una carrera, y al infield hit de Biggio, pero deja una gran impresión con su firmeza, antes del cierre de Chad Green ponchando en línea a Guerrero, Grichuk y Hernández, para un total de 15 “kaes” de los Azulejos en una tarde tenebrosa.

¿QUÉ HACER CON ÉL?

El Post titula en una nota de Dan Martin: “Loaisiga hace que el plan de los Yanquis sea mucho más difícil”, y el mánager Aaron Boone, expresa:” cuando lo ves lanzar como hoy y comprobar de lo que es capaz, sabes que tiene un brazo especial. Ha estado luchando con sus inconsistencias, pero estas últimas salidas han sido muy alentadoras, importantes para su futuro”.

Sin Germán, descartado Betances, y Sabathia a ser observado como experimento el martes contra Tampa, Jonathan salta al tapete echando humo y mostrando su material. Por cumplir 25 años en noviembre, es el atleta en plenitud. Con los Yanquis por tomar muchas decisiones sobre su picheo en la postemporada, Boone dice en la nota de Martin: “se puede pensar cualquier cosa, porque todo está sobre la mesa”, hablando como un jugador de póker mirando las cartas, y entra ellas, la que tiene la imagen de éste Jonathan Loaisiga en crecimiento, una opción que resplandece en lo que puede ser el inicio de una gran historia, en un momento en que las expectativas se multiplican.