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Por primera vez en su carrera, Jonathan Loáisiga logró lanzamientos superiores a las 100 millas por hora (Mph) este sábado ante los Azulejos de Toronto, lo que le permitió meterse en el selecto club de lanzadores de los Yanquis de Nueva York que han registrado envíos con velocidad de tres dígitos en la última década.

¿Qué hubiera pasado si Jonathan golpea a un bateador con uno de sus disparos a 100 mph? Para responder a la pregunta es necesario considerar algunos elementos de lo que especialistas denominan la física del beisbol.

El lanzamiento de Jonathan que alcanzó las 100.2 millas (161.2 Km/h), llegó hasta el guante del cácher (una distancia de 18.4 metros) en apenas 0.41 segundos, un tiempo en el que para un bateador es casi imposible descifrarlo.

Según el artículo “La física del béisbol”, escrito por Robert K. Adair en 1995, el bateador tarda unos 0.3 segundos entre el momento en que mira la bola una vez que esta es soltada por el lanzador y el instante en el que completa el swing. Si el bateador tarda más de 0.1 segundos en ver el lanzamiento e identificarlo, lo más probable es que falle.

Jonathan lanzó al menos 100 Mph en tres ocasiones. Foto: Archivo/END

Los lanzamientos a gran velocidad generalmente son un peligro mayúsculo para los bateadores, quienes deben desarrollar grandes reflejos para evitar ser golpeados, porque el riesgo de una lesión grave es mayor.

El pícher nicaragüense y miembro del Salón de la Fama del Beísbol Mundial, Dennis Martínez, se vio envuelto en una situación lamentable el 28 de septiembre de 1995, cuando lanzaba para los Indios de Cleveland y golpeó en el ojo al bateador de los Gemelos de Minnesota, Kirby Puckett.

Después del golpe, en julio del siguiente año Puckett anunció su retiro del beisbol por problemas en la visión, muchos asociaron el echo con el pelotazo que recibió de Dennis Martínez, sin embargo, el glaucoma en ese ojo izquierdo se presentó antes del pelotazo de Dennis. Puckett fue sometido a estudios clínicos, los cuales determinaron que su visión no era reparable.

HECHO MÁS RECIENTE

El último caso de un bateador golpeado en Grandes Ligas por el lanzamiento de un pícher ocurrió el pasado 14 de septiembre, cuando Charlie Culberson (Bravos de Atlanta) fue alcanzado en la cara por un lanzamiento de Fernando Rodney (Nacionales de Washington).

En este caso la pelota viajaba a 91 millas (146 km/h), por lo que tras ser impactado por ella, Culberson fue llevado de forma directa al hospital. Un día después se confirmó que producto del pelotazo sufrió múltiples fracturas en el rostro.

En 2014, Delino DeShields Jr., quien entonces pertenecía a los Astros de Houston, sufrió un terrible accidente tras ser golpeado por una pelota de beisbol durante un partido. La bola que le golpeó iba a 144 kilómetros por hora. Como consecuencia del impacto su pómulo se fracturó y su cara se deformó a causa de la hinchazón.

Jonathan Loásiga lanzó 100 millas por primera vez en su carrera. Foto: Archivo/END

EL CASO DE LOS AFICIONADOS

El caso más extremo que podría ocurrir por recibir un pelotazo a esta velocidad es la muerte, el pasado 29 de agosto de 2018, una señora falleció tras recibir el impacto de una pelota en la cabeza durante un partido de béisbol de Dodgers de Los Ángeles, según informó a inicios de 2019 la cadena ESPN en Estados Unidos.

En 2013, un niño de ocho años de edad, Dylan Williams, fue golpeado en la cabeza por una pelota. El pequeño fue trasladado a un hospital en Indianápolis, pero murió al día siguiente debido a la conmoción causada por el golpe.