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La posible nueva figura del futbol español y quizás mundial, está danzando alegre y frenéticamente frente a las miradas de asombro de las multitudes, envuelto en súbitas expectativas que se agigantan.

Viste la chaqueta del Barcelona, y desde el surgimiento de Lionel Messi, proyectándose tan veloz como consistentemente con etiqueta de fuera de serie, no se había visto en el campamento azulgrana, un jugador así, como este jovencito Ansu Fati, con atrevimiento de mosquetero, desprovisto de inhibiciones, excesivamente confiado en sus facultades, quien nació en Guinea-Bisáu, y el 31 de octubre cumplirá 17 años.

Ayer, frente al Villarreal, en el minuto 78, después de la preocupante salida de Messi otra vez golpeado, con el Villarreal en la búsqueda casi desesperada del empate 2-2, con la presión colocada por el gol de Cazorla desajustando a Ter Stegen, es decir con 12 pendientes, Ansu Fati entró por un aturdido Luis Suárez, y provocó una revolución en el área. En tan poco tiempo, volvió a mostrar lo que parece ser una extensa gama de recursos y capacidad de desequilibrar. El público, de pie, siguió con ojos desmesuradamente abiertos, cada una de sus maniobras.

Espectacular crecimiento

España ya lo nacionalizó para la Sub-17, algo que no se pudo hacer con Messi, pero según los especialistas, podría estar para responder a mayores exigencias, algo que solo se espera de fenómenos.

Su actuación contra el Osasuna funcionando como despertador y marcando un gol de cabeza en un empate 2-2, y después su gol abridor contra el Valencia en la resonante victoria por 5-2, y el trabajo realizado en cada una de las oportunidades que ha recibido, como si hubiera estado siempre en la máxima categoría de España, sin temor a nada y capaz de todo, explica porque el desborde de elogios que ha provocado, llegando a relacionar su estilo de juego, obviamente en forma prudente con los de Mbappé y Romario, aunque podría ser algo fugaz, es merecido.

El nuevo “chavalo maravilla” no está asustado. Reacciona con naturalidad y da la impresión de no sentirse menos que cualquiera. No se ve ninguna señal de tímidez por ningún lado y no es un introvertido. Simplemente se está abrazando al momento grandioso que vive.

¿Lo merece Messi?

De show en show

Estamos acostumbrados que en los deportes no valen las predicciones productos de los arrebatos de entusiasmo, pero ayer, este Ansu Fati, dos pulgadas más alto que Pelé, y casi con la misma edad en que el brasileño saliendo del banco, quebró el cascarón de la desconfianza impactando al planeta, llevando a Brasil en 1958 a la conquista de su primer título entre un grupo de estrellas establecidas como Didi, Vavá y Zagallo, y a la orilla de otro joven como era Garrincha.

El muchacho entró con determinación y jefeó sin Messi en la cancha, un asedio intenso colocando al Villarreal contra la pared. Exhibió un taconazo para autopase, que como apuntaron, era “marca” Neymar, se abrió paso hasta entre tres mastines, reclamó un penalti que no lo era, y su movilidad fue imparable. “Es un Ferrari”, titularon en Marca, apuntando que volvió a encandilar con su juego en poco tiempo, haciendo que las tribunas se vinieran abajo.

¡Cuidado con los excesos de elogios! es una natural advertencia, pero ¿Cómo evitar esa tentación?. Como decía un viejo “filosofo” del deporte, René Molina, el tiempo dirá la última palabra.