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Espn deportes

El dominicano Sammy Sosa es uno de los 104 peloteros que dio positivo al uso de sustancias en las pruebas exploratorias de Grandes Ligas de 2003, de acuerdo con un reporte del New York Times ayer.

Sosa se une a su compatriota Alex Rodríguez, quien fue reportado por Sport Ilustrated en febrero, como los miembros de la nefasta lista que fue denunciada públicamente.

Al ritmo que marchan las denuncias (un jugador cada cuatro meses) tendremos que esperar hasta el 2043 para conocer la identidad de todos los integrantes de la "Lista 104".

Mientras los reportes sobre Barry Bonds (Caso Balco), Roger Clemens ("Reporte Mitchell") y A-Rod (S.I.), y las suspensiones de Rafael Palmeiro y Manny Ramírez por violar el programa de sustancias nos dejaron perplejos y buscando respuestas, la noticia de Sosa era algo para lo que nos habían preparado desde hace tiempo con una fuerte dosis de rumores, sospechas y sugerencias.

Para muchos fanáticos del béisbol de todo el mundo, Sosa fue, más que un jugador de béisbol, un súper héroe que con un swing podía hacerle olvidar todos los problemas y renacer esperanzas.

En República Dominicana, de donde soy, Sosa alcanzó tal dimensión en el corazón de la gente, que en un momento era más popular que cualquier otro personaje público, incluyendo el presidente del país, y hasta sustituyó a los padres de la patria en la lista de preferencia del pueblo.

Ustedes saben, Sosa es la personificación de la adorada historia del mendigo que llega a ser príncipe, en su caso del limpiabotas (lustrador de zapatos) de San Pedro de Macorís que alcanzó un sitial tan grande como para merecer encender el arbolito de Navidad en la Casa Blanca o ser recibido por el Papa en audiencia privada.

Sosa testificó bajo juramento que nunca había utilizado drogas prohibidas para mejorar su rendimiento.

"Para estar claro", dijo Sosa en aquella ocasión, "nunca he tomado drogas para mejorar el rendimiento. Nunca me he inyectado ni nadie me ha inyectado a mí con nada".

Sosa había declarado recientemente a Yoel Adames, de ESPNdeportes en Santo Domingo, que esperaba pacientemente su ingreso al Salón de la Fama y que estaba cercano a anunciar su retiro oficial de los diamantes.

De confirmarse que es parte de los 104 positivos de 2003, Sosa podría ser referido al Departamento de Justicia debido a que el testimonio se produjo posterior a la prueba.

¿Por qué los jugadores que dieron positivo en 2003 en unas pruebas que supuestamente eran secretas (pero que ya sabemos, ellos y nosotros, que no lo son) no dan un paso al frente antes de ser expuestos al escarnio y la vergüenza de un reporte de prensa?
¿Acaso los miembros de la "Lista 104" no poseen la suficiente humildad para, sin ser denunciados, convocar una rueda de prensa, informar que por alguna razón fallaron la prueba, pedir disculpas y seguir con sus vidas?