•  |
  •  |
  • END

PRETORIA / AFP

Despliegue de miles de policías, cacheos, control de bolsos, atribución de plazas fijas en estadios: Sudáfrica, donde el índice de criminalidad es altísimo, tomó numerosas medidas de seguridad para la Copa Confederaciones, aunque los hinchas piensan que éstas “rompen el clima”.

Sudáfrica, en donde hay unos 50 muertos por día a causa de la violencia, ha extremado las medidas ya que algún problema en la seguridad a un año del Mundial sería una catástrofe.

Unos 8.000 policías se desplegaron en las cuatro ciudades sede del Festival de Campeones, Johannesburgo, Pretoria, Rustenburgo y Bloemfontein, para proteger a los hinchas locales y al millar de aficionados extranjeros que hicieron el viaje a África para seguir a sus selecciones.

Durante el Mundial, al que llegarían unos 400.000 visitantes, alrededor de 41.000 miembros de seguridad se movilizarán y el ejército estará alerta.

“Esto parece un campo militar”, se queja Klaas Kekana, un electricista de 40 años que llegó el lunes a Pretoria para ver el duelo Estados Unidos e Italia.

Según él, este despliegue impide a los hinchas vivir plenamente la pasión por el fútbol, un deporte que permite desatar la fiesta en tierra sudafricana.

Klaas también se mostró sorprendido por no sentarse junto a sus amigos en el estadio Loftus Versfeld. “Es raro no estar juntos”, destaca el habitante del ‘township’ de los alrededores de la capital administrativa del país.

Usualmente, los hinchas sudafricanos se instalan donde quieren, pero durante la Copa Confederaciones, los asientos son numerados para evitar congestionamientos y avalanchas.

Esta medida forma parte de los criteros de seguridad impuestos por la FIFA a los países que organizan citas internacionales.

“Siempre nos ha sorprendido la policía sudafricana por su capacidad para manejar grandes eventos”, estimó el director de competiciones de la FIFA, Jim Brown.

“Sé que están listos”, declaró en conferencia de prensa antes del inicio del torneo.