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Después de hacer casi 20 pruebas en un lapso dos años con varias organizaciones de las Mayores, Ramón Flores al fin encontró en los Bravos de Atlanta la oportunidad que tanto buscaba para jugar en el béisbol rentado y aspirar a llegar un día a Grandes Ligas.
Desde ayer, el rapidísimo “Moncho” Flores, como se le conoce popularmente –-un mote que heredó de su padre, Ramón Flores, el ex jugador del Bóer en los 80-- firmó para los Bravos por una cantidad no especificada, pero lo suficiente para que el jugador refuerzo de la Costa en este “Pomares” no dudara en estampar su rúbrica.
“Ya estaba topado de hacer tantas pruebas y quedar en nada. Pensé que ya no me iban a dar este chance, pero con los Bravos fue distinto. Estoy en un gran momento y lo han visto, sobre todo por cómo me entrego en el terreno y doy en cada turno, en cada jugada, lo mejor de mí. El béisbol es mi vida y por eso estuve buscando tanto esta oportunidad”, dijo Ramón, de 22 años, mientras miraba su contrato recién firmado
“Lo venimos observando hace algunos meses y notamos de un tiempo acá que ha cambiado mucho su actitud en el terreno. Ésa fue nuestra principal razón por la que lo firmamos, además que casi tiene las cinco herramientas del juego. Lo único que le falta es ser más pensante”, comentó Marvin Throneberry, scout de los Bravos en Nicaragua.
“Moncho”, quien es parte de la Academia Nicaragüense de Béisbol Fernández-Fabra, viajará en dos semanas a República Dominicana, donde estará todo este año en esa liga y se espera que el próximo lo ubiquen en Estados Unidos. Otro que firmó ayer fue Rommel Mendoza, de la Costa, pero con los Piratas.