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EL PAÍS / ESPAÑA

Silvia Dorschnerova, la delegada de la selección española de fútbol, se acercó a Xavi el sábado, en el vestuario del Free State Stadium, y le entregó el brazalete de capitán. Antes del partido amistoso en Azerbaiyán, Xavi, como Puyol, sumaba 72 partidos con el equipo. El central no jugó contra Irak. Así que antes de enfrentarse a Suráfrica, y con Casillas de suplente, Xavi llevaba un partido más y le correspondía la capitanía.

Pero Xavi y Puyol ya lo tenían hablado. Por eso el centrocampista cogió el brazalete y se lo dio al defensa. “No significa nada que yo lleve un partido más porque él no jugase contra Irak. Puyol es el segundo capitán, lleve los partidos que lleve”, razonó ayer Xavi. “Eso es respeto. Y ese respeto que nos tenemos es uno de los pilares de que esta selección funcione”, apostilló Piqué, uno de los últimos en incorporarse al equipo que ganó la Eurocopa hace un año, es decir, a eso que Luis Aragonés dio en llamar “el grupo”.

“¿El grupo? Bien, gracias”, responde Casillas cuando se le pregunta si han sobrevivido los valores. “El sentido de grupo no nació en Austria. Se forjó en la clasificación para la Eurocopa. Pero, como os gusta (a los periodistas) poner etiquetas, le llamásteis el espíritu de grupo. Sencillamente, somos un colectivo que se lleva de maravilla fuera del campo. Y eso se nota cuando jugamos”, reconoce.

Vicente del Bosque heredó la filosofía con la que funciona la selección y avaló la línea manteniendo los condicionantes que permiten a España funcionar como un grupo, pero matiza: “¡Algún cerilla habrá!”. Y luego certifica: “La base de los triunfos es que son gente joven, muy maja, que sabe que el éxito desaparece rápido si no lo trabajas, que no son conformistas. Quieren ganar y son muy conscientes de que la mejor manera de conseguirlo es sumar todos en la misma dirección”. El seleccionador añade que, finalmente, eso tampoco garantiza éxitos, “pero es la base para que un equipo gane. Si el grupo no tiene una voluntad común, es muy difícil que lo haga”.

Capdevila advierte que mantener ese espíritu es uno de los grandes aciertos de Del Bosque: “Ha hecho bien, es inteligente. El míster vio cómo funcionábamos y entendió que no había nada que tocar. Al contrario, lo ha fomentado”. “Son detalles; a veces, no se explican”, razona Xabi Alonso. “Nos lo pasamos muy bien y eso se nota en el campo”, tercia Riera; “el grupo es sólido porque comparte una manera de entender la relación”.