Mariano López
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Alguien, sin permiso, cambió el final de la historia en el partido Egipto-Estados Unidos. Accedió al archivo del libro y alteró el desenlace, que ya no fue feliz como el autor había imaginado.

El cuento aportó un cierre inesperadamente lúgubre, gris, desesperanzador y frustrante. El auténtico creador de la trama se distrajo, convirtiéndose en víctima de otro que exhibió grandes ideas en su historia, pero con un final contundente y glorioso obtuvo la aprobación de la editorial.

Estados Unidos y Egipto son los protagonistas de la situación. Indudablemente, Egipto mejor equipo que los norteamericanos en las dos primeras jornadas del grupo de la “muerte” de la Copa Confederaciones FIFA 2009, pero Estados Unidos fue más astuto en el partido definitorio y gracias a ello, disimuló el discreto rendimiento que exhibió hasta entonces.

La presencia entre los cuatro sobrevivientes del cuadro norteamericano fue el bombazo de la sesión. Terminó con la condición de equipo revelación del campeón africano, cuya actuación previa habían causado sensación en Sudáfrica, y dinamitó las previsiones. Se convirtió en semifinalista.

En las primeras jornadas de competición Egipto se ganó el derecho a ser reconocida como la sensación del torneo. Tuteó a Brasil y venció a Italia. Sin embargo, sucumbió, con estrépito, frente Estados Unidos y no fue capaz de redondear su digna actuación con las semifinales.

El cuadro africano no se sobrepuso a la baja por lesión de Mohamed Zidan, su principal referencia. Y sus dudas estimularon el ánimo de Estados Unidos, que se creció con el viento a favor y pudo sacar adelante sus números. Las cuentas que le mantienen en la competición.