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Pueden pensar que es muy temprano todavía para alarmarse, y recordarme que en 1978, en los últimos dos meses de temporada, los Yanquis borraron una desventaja de 14 juegos que los separaba de Boston, pero resulta que el equipo más costoso del béisbol ha vuelto a dejar de funcionar y se hunde.

Chien Ming Wang (0-6 y 11.49), vencido anoche 4x0 por el novato de Atlanta Tommy Hanson (3-0 y 3.13), y Alex Rodríguez de 4-0 y peligrando caer de los 200 puntos, parecen caricaturas mal dibujadas sobre el lienzo de expectativas mayúsculas; y qué decir de un line-up que salarialmente provoca asombro en Wall Street, reducido a sólo cuatro hits improductivos, un bullpen que ve envejecer a Mariano Rivera, mientras Joba Chamberlain se diluye como abridor.

Con Boston, vencedor de Washington 11x3 con el jonrón 19 de Jason Bay, instalado en la cima, sentado sobre una ventaja de cinco juegos; Toronto a la orilla, rascándoles la espalda después de imponerse 7x5 a los Rojos, sacándole provecho a los jonrones de Scott Rolen, Rod Barajas y Mike Scutaro; y los revitalizados Rays de Tampa a sólo dos juegos, pese a ser doblegados por los Filis 10x1, consecuencia del pitcheo con olor a linimento de Jamie Moyer (5-6), los Yanquis parecen estar atrapados en un torbellino, en lo que sería otro gran naufragio, tan estrepitoso como el de 2008.

¿Qué es lo que necesitan con mayor urgencia? Un abridor del calibre del Ming Wang que vimos en 2007 y 2008, ganando 19 juegos en cada campaña; un cuarto bate que haga ruido, no como este desconocido Alex Rodríguez, que registra menos de 100 puntos en los últimos diez juegos, con los Yanquis perdiendo seis veces; un quinto abridor confiable, parecido en rendimiento; y por supuesto, un poco de alma.

El otro equipo de Nueva York, los Mets, también se tambalean detrás de los Filis. Anoche cayeron 3x0 frente a los Cardenales, estrangulados por el pitcheo de sólo dos hits de Joel Piñeiro.