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Ya, ya terminaron de frotarse los ojos, sacudir sus cabezas, preguntar si fue cierto lo que vieron, y finalmente creerlo. Estados Unidos, el equipo que mostró una palidez de cadáver frente a Italia y Brasil, resucitado frente a Egipto, se convirtió en forma tan súbita como asombrosa, en el verdugo de la todopoderosa España con los goles de Altidore y Dempsey.

¡España de rodillas 2-0, masticando frustración! No, no era lo que el mundo esperaba, ni lo que la lógica del análisis nos indicaba, pero ocurrió. ¿Quién iba a sospechar que el ataque español se vería atrapado entre la jungla tejida por una defensa de accionar perfecto, capaz de morder en cada centímetro del área cerrando espacios, recortando maniobras, provocando agobio, interceptando balones por arriba y por abajo con serenidad, seguridad y autoridad, contando con el sólido respaldo de un arquero elástico y certero, con reflejos estupendos, listo para devolver granadas en un frente de guerra, como lo fue Tim Howard ayer?
El actual mejor equipo del planeta, como lo es España, de acuerdo a lo mostrado en todas las pantallas desde hace largo rato, con una racha de 35 juegos sin perder, no debía haber sido estrangulado, pero lo fue, sin atenuantes, aun admitiendo todo el tiempo que tuvo el balón y todo el terreno que utilizó para movilizarse de diferentes maneras, llegando constantemente al área, sólo para derretirse dramáticamente en cada uno de sus intentos.

Al minuto 26, Estados Unidos recupera pelota por la izquierda y trabaja con rapidez una contraofensiva con Davies y Dempsey, realizando una excelente combinación, mientras Jozy Altitore se desplaza por el centro y muy presionado, recibe el pase rasante con Capdevila --también del Villarreal--, ejerciendo un marcaje friccionado, agobiante. ¿Y qué pasa? El atlético moreno norteamericano aguanta, gira y consigue posición de tiro, y con un remate de derecha, dobla las manos de Casillas y sacude las redes aguijoneando a “la furia” 1-0.

España salió en el segundo tiempo con el puñal entre los dientes y una determinación mueve-montañas, pero Estados Unidos resistió las embestidas, haciéndonos preguntar ¿cuántas cabezas, cuántos pares de piernas y cuántos pulmones estaban frenando el impulso español? Ese oficio, mostrado por esa defensa, no lo había exhibido ningún otro equipo, ni siquiera en la Eurocopa, para poder domar a España.

A los 74, Estados Unidos consigue interceptar por medio del recién ingresado Feilhaber un balón que manejaba España, y después de una doble maniobra personal, se realiza la entrega a Donovan por la derecha, y de inmediato el cruce hacia el centro, por abajo, que no puede desviar Piqué y sigue en busca de Dempsey, que tiene a Ramos encima. ¿Qué le pasó a Ramos? ¿Cómo quiso controlar, no despejar, en una situación tan apremiante? Ese titubeo, por una fracción de segundo, fue aprovechado por Dempsey, que con un “gancho” de derecha de trazado horizontal amplió la ventaja 2-0, sepultando al gran favorito del torneo y estremeciendo al planeta fútbol.

Ya, ya terminaron de frotarse los ojos y sacudir sus cabezas para preguntar si fue cierto lo que vieron. Sí lo fue. Con una defensa perfecta, Estados Unidos ahogó España 2-0, pero no se preocupen, el mundo sigue andando.


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