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ESPN.com

Mientras la llegada de Shaquille O’Neal a Cleveland, juntándose con LeBron James, alterará el panorama de la Conferencia Este y hasta el calendario de la NBA (¿no te da la sensación de que el partido de Navidad será entre los Cavaliers y los Lakers?), hay un número de cuatro dígitos que no cambiará: 2010.

El temido/anticipado verano en el que LeBron James se convertirá en agente libre está más nebuloso que nunca antes después del intercambio que traerá a O’Neal desde Phoenix a cambio de Ben Wallace, Sasha Pavlovic, el pick 46 en la noche del draft y $500,000. Aunque los Cavaliers ganen el campeonato el año que viene, no necesariamente los convierte en el mejor equipo para James a largo plazo.

Al final de la próxima temporada, O’Neal será un agente libre de 38 años. Si los Cavs lo vuelven a incorporar con un contrato por múltiples años, consumiría espacio en el tope salarial mientras ven qué es lo que ocurre con un hombre que ha podido jugar bien en las 300 libras cuando cumpla 40 años.

Si los Cavaliers dejan que O’Neal se vaya después de una temporada, tendrán a Mo Williams, Delonte West y Daniel Gibson por contrato con el suficiente margen en el tope salarial para hacer lugar para que regrese James y uno de los hombres en su mejor momento de la clase de agentes libres 2010. ¿Pero qué ocurrirá si no hay tantos movimientos de jugadores como todos esperan? La mejor opción financiera por lo general es firmar con tu actual equipo, y en una era en la que las ganancias están cayendo en toda la liga, con acuerdos colectivos de trabajo que se espera que resulten en términos menos beneficiosos para los jugadores a partir de 2011, el próximo verano podría ser el último en el que se muevan grandes sumas de dinero.

La temporada 2009-10 podría ser la única chance de James de jugar con un futuro miembro del Salón de la Fama, en Cleveland. Cualquier cuestión más allá de eso está en tinieblas, o es algo riesgoso, si eres James y estás decidiendo en dónde jugar cuando atravieses el mejor momento de tu carrera.

James tendrá que hacer algunos ajustes importantes la próxima temporada. O’Neal no es del estilo de jugadores que juega detrás de otro hombre. Da lo mejor de sí cuando la ofensiva arranca con él. James nunca ha jugado con alguien así.



Tampoco lo ha hecho con alguien que ocupe tanto espacio en la pintura, algo que a Steve Nash le tomó bastante tiempo acostumbrarse después de que enviaron a O’Neal a Phoenix en febrero de 2008.