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La pregunta sigue latiendo entre los evaluadores de talento en estos días mientras observan a Alex Rodríguez tomar 4.7 segundos en correr a primera base, fallar rodados hacia él en tercera base, o tener problemas para conectar rectas. La pregunta parece tanto un poco injusta como bastante justa, y es por el hecho de lo que Rodríguez ha reconocido de su pasado.

La pregunta es: ¿Acaso Rodríguez, quien en un mes cumplirá 34 años, es menos jugador ahora debido a que no está utilizando sustancias para mejorar el rendimiento?
Ésa es una pregunta que nunca podrá ser contestada, pero es una pregunta que se seguirá haciendo, probablemente más dentro de la organización de los Yankees que en ninguna otra parte. Y realmente, si uno quiere, sólo se puede considerar la pregunta en términos de dinero.

Los Yankees todavía están atados por unos US$ 250 millones en las siguientes ocho temporadas. El jugador que recibirá ese dinero nunca podrá darles lo mismo que ellos pagaron porque, en un sentido, A-Rod como herramienta de mercadeo ya quedó dañado. Ellos se conformarían con verlo batear bien, fildear de manera efectiva y correr las bases tan bien como lo ha hecho por 15 temporadas, haciendo todas las cosas en el terreno que ellos necesitaban que hiciera cuando lo firmaron con el salario más alto del deporte.

Pero el problema es que él tampoco está proveyendo eso. Incluso luego de haber conectado un sencillo crucial de dos carreras en la victoria de los Yankees sobre Atlanta el miércoles en la noche, Rodríguez batea para .210 en esta temporada; desde el siete de junio su promedio de bateo ha bajado unos 45 puntos. Su porcentaje de slugging, de .441, es por mucho su promedio más bajo de cualquier temporada desde 1994, cuando tenía apenas un puñado de turnos al bate como un adolescente con los Marineros.

“Luce como un disco de pasta siendo tocado a velocidad lenta”, dijo un evaluador de talento cuando vio a Rodríguez en las pasadas dos semanas.

Otro dijo: “Luce viejo. Es como un primera base. ¿Cuántos años le quedan en su contrato?”

Los Yankees seguirán poniéndolo en el terreno e ignorando la pregunta que pende sobre Rodríguez y cualquier otro jugador envejecido que ha sido vinculado al uso de sustancias para mejorar el rendimiento. Ellos tienen que esperar que lo que están viendo es su recuperación de su cirugía de cadera, de todas maneras a alguien que es propenso a las dudas. Ellos tienen que esperar que él comience a batear eventualmente. Ellos tienen que esperar que él no se frustre con su actuación y que simplemente decida salirse y someterse a la cirugía de cadera más extensa que él ya sabe que necesita.

Los Yankees quizá se están preguntando a sí mismos la misma pregunta que los evaluadores de talento rivales se están preguntando, acerca de si un A-Rod sin esteroides, en sus medianos 30 años, está destinado a ser una sombra de lo que fue en sus medianos 20 años, cuando él decía que era joven y estúpido y drogado. Pero realmente no vale la pena que los Yankees se lamenten por todo eso, porque ellos no pueden cambiar los términos de su contrato, ellos no pueden ni siquiera saber cuánto del éxito de A-Rod fue hecho a base de su talento y cuánto fue a base de uso de sustancias para mejorar el rendimiento.

Hasta donde sabemos, Rodríguez ha pasado todas las pruebas de drogas después de la temporada de 2003, y él mismo dijo que dejó de tomar drogas para mejorar el rendimiento luego de haber sido cambiado a los Yankees. Pero, por supuesto, él ha mentido en el pasado: En el programa “60 Minutes” dijo de manera firme que nunca había utilizado esteroides. Nadie excepto Rodríguez podrá saber lo que usó y cuándo lo uso, y en cuáles dosis. Nadie sabrá de seguro cuánto de su éxito --sus 562 jonrones, sus tres premios de JMV, sus 2,433 hits-- están predicados en el uso de drogas. No hay manera de saber, si siquiera por el mismo A-Rod, cuán bueno hubiese sido sin el uso de esteroides.