Edgard Tijerino
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Ganó el Bóer 8-2 y se empató la serie con Estelí 1-1.

No funcionó el veneno zurdo. Bueno, Mario Peña es una cosa, y respondió el viernes en forma estupenda contra el Bóer, atornillándolo, pero los tres zurdos que utilizó el Estelí ayer, todos de pitcheo flojo, fueron bateados. Así que los indios, en un juego de muchas rarezas estratégicas y bastante erráticas, sin necesidad de agrandarse, empataron la semifinal.

El trabajo de Berman Espinoza no fue profundo, pero no necesitó ir tan a fondo para sujetar en dos carreras a los norteños, que tuvieron en su agitada barra al mejor jugador, y apuntarse la necesaria victoria.

Elvin García, Justo Pérez y Óscar Mejía fueron los tres brazos zurdos utilizados por Róger Guillén, antes de llamar a los derechos Juan López y Santos Carrasco, en el desfile visto en el Estadio del IND, jugándose por vez primera con luces artificiales. Precisamente, uno de los batazos decisivos fue el cohete de Stanley Loáisiga recibiendo al zurdo Mejía en el quinto, impulsador de Cristian Saravia que conectó tres imparables.

Creí que el pequeño estadio sería insuficiente para albergar a la barra india, pero no fue así, había sitio para muchos más, sin embargo, el ambiente fue alegre y motivador, aunque el béisbol mostrado resultó muy confuso.

Doblete de Jonathan Loáisiga impulsador de dos en el segundo, hit oportuno de Sotelo en el tercero agregando otra, y el cañonazo de Stanley en el quinto, productor de la cuarta carrera, colocaron al Bóer en ruta hacia la victoria equilibradora de la serie, que posiblemente levante el voltaje de su fanaticada.

El mayor problema que se vio en los dos lados es que las fallas defensivas obedecen a la falta de preparación para saber qué hacer cuando te llega la pelota, no decidir a última hora en forma improvisada, empujándote al error. Sobre ese aspecto se debe trabajar fuerte, prestándole atención a los jóvenes prospectos, la única forma de crecer.