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De pronto, las luces se apagaron en el inicio del sexto inning, y una pandilla, bates en mano y sin capuchas, todos identificables, se aparecieron en la vuelta de la esquina asaltando a Vicente Padilla, quién estaba trabajando una victoria por 2-1 sobre los lideres del Oeste, Ángeles de Anaheim. Finalmente, los Rangers cayeron 5 por 2, en lo que fue la cuarta derrota del pinolero por seis triunfos, masticando su efectividad de 4.48 a 4.75 en 83 entradas y un tercio.

No pudo sacar out Vicente en ese sexto episodio, y algo raro y doloroso fue verlo estremecido por los jonrones consecutivos de Juan Rivera y Kendry Morales, en una ruidosa ofensiva de cinco imparables, que hizo salir corriendo al manager Ron Washington en busca de auxilio, llamando a gritos al relevista Jason Jennings, con los Rangers atrapados y sin salida, perdiendo 5 por 2. En ese momento, miramos hacia atrás para comprobar que en los últimos nueve juegos el nica sólo había permitido un jonrón.

Frente al caos, ¡qué pequeños se veían en ese momento los grandes y solitarios batazos consecutivos de David Murphy y Marlon Byrd, encima de la pared del jardín central, disparados en el tercero, proporcionando una estimulante ventaja de 2 por 0!
Sin su mejor arma, el pitcheo de poder, Padilla atravesó sin contratiempos los tres primeros innings, pero en el cuarto, con dos outs y bases limpias, hits de Guerrero y Rivera, prepararon el escenario para el doble de Kendry Morales, abofeteando un pitcheo arriba de 91 millas, y colocándolo en el rincón derecho para recortar la distancia 2-1. ¡Diablos!, otra vez por cerrar un inning sin embasados, Padilla estaba cediendo terreno. Tuvo aliento si para ponchar a Izturis con una curva de 82 millas, después de un cambio de 79, una recta de 89 y dos faules.

En el quinto, con dos a bordo y dos outs, ponchó a Hunter con dos lanzamientos de 91 millas y otro de 92, su máxima potencia en el partido. Daba la impresión de estarse dosificando, recurriendo mucho a curvas y cambios.

Los Rangers fracasaron con dos circulando sin out en el cierre, cuando Murphy elevó a segunda el primer lanzamiento de Sean O´Sullivan, un pitcher de localización carente de explosividad, y Byrd, también apurado, bateó para doble play.

Todo parecía estar bien para Vicente después de cinco entradas. Había utilizado 78 lanzamientos con 5 hits permitidos, una carrera limpia, dos bases, cinco ponches, mejorando a 4.32 su efectividad. Se suponía, tenía cuerda para dos innings más.

Súbitamente, le cayeron a palos. Hit de Guerrero, jonrón de dos carreras de Rivera por encima de la pared del center, otro de Kendry por la misma zona, cohete de Izturis y estocada de Mike Napoli. Aquello fue un asalto, y mientras Padilla preguntaba ¿quién apagó las luces?, Washington salía desesperado agitando una bandera blanca y llamando a Jennings para evitar mayor hundimiento, algo que logró, pero ya todo estaba consumado.


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