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Al pugilista argentino Nicolino Locche, quien fue Campeón Mundial Welter Jr., le decían “El intocable” por su brillante manejo del arte de la defensa. ¡Cómo pasaba golpes, incluso estando de espaldas contra las sogas! Pero le pegaban, y yo lo vi implacablemente castigado por el golpeo del panameño Alfonso “Peppermint” Frazer.

No existe peleador perfecto, mucho menos “intocable”. El ring es demasiado pequeño para evitar que te golpeen. Incluso Ray “Sugar” Robinson, calificado como el mejor boxeador que ha existido, fue golpeado, cortado, tumbado y vencido, igual que Muhammad Alí, o Ray “Sugar” Leonard.

Criticar a Román “Chocolatito” González por recibir golpes, es caer en la tontería. Es obvio que lo van a golpear, si no está jugando ajedrez o ping pong, y enfrenta retadores como Takayama, que ha sido Campeón del Mundo, es rápido y está en permanente movimiento disparando golpes. No está sin brazos como la Venus de Milo en el Museo de Louvre.

Tenemos en pantalla a un joven peleador de ilimitadas proyecciones, y no estamos satisfechos. ¡Diablos! Le buscamos más pies al gato. Somos irredentos al revés y al derecho. Si Da Vinci fuera pinolero, ya hubiéramos destrozado su Mona Lisa con nuestras críticas. Hasta bizca la veríamos.

Gana claramente “Chocolatito” y nos detenemos para escarbar en busca de sus defectos. No es que no los tenga, pero ése es nuestro defecto incorregible. Se impone 118-110 en todas las tarjetas y nos quejamos. Y lo hacemos desde la butaca de nuestra mediocridad, porque sin tener tiempo para vernos, y en algunos casos ni capacidad para revisarnos y evaluarnos, le caemos encima a quienes se elevan a niveles superiores.

Recibí en mi programa radial muchas llamadas exigiendo perfección del “Chocolatito”, y siempre tuve fáciles y contundentes respuestas a mano. Pero me preguntaba: ¿qué es lo que queremos? Si lo máximo que el deporte pinolero, Alexis Argüello, sufría, atravesaba aprietos, era cortado, derribado y vencido como Robinson, ¿estamos considerando a Román superior al flaco? Se supone que quienes trabajamos como cronistas deportivos, aún siendo al bolsazo, como la mayoría, y con pocas posibilidades de trabajar en otros lados por nuestras limitaciones, debemos tener una idea clara para realizar enfoques y evaluaciones, porque ése es nuestro trabajo, por eso nos pagan, no por decir disparates. Y el público espera orientaciones adecuadas.

Que la velocidad de Takayama fue un problema, que le llegaron muchos golpes, que salió con el rostro abollado, que no pudo noquear, que abrió la boca, que se cansó, que a ratos perdió ritmo. ¡Por favor! ¿Qué es eso? Creen que es un extraterrestre.

Nuestros dos mejores peleadores hasta hoy, Alexis Argüello y Rosendo Álvarez, no fueron intocables, ni invencibles. Simplemente merecieron la calificación de extraordinarios, y ése es precisamente el rumbo que lleva “Chocolatito” en busca de la grandeza, con apenas 21 años y mucho que aprender, pero convertido ya en algo real.

Preparémonos, porque lo vamos a ver cortado, tumbado y derrotado. Los más grandes de la historia, entre ellos Argüello, saben lo que es morder las tablas y masticar frustración.


dplay@ibw.com.ni